viernes, 12 de noviembre de 2010

Crisis orgánica y revolución pasiva en el capitalismo periférico

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Néstor Kohan :: 28.10.06

Desde Marx y Engels hasta Lenin, Trotsky y Mao, desde Mariátegui, Mella, Recabarren y Ponce hasta el Che Guevara y Fidel, gran parte de las reflexiones de los marxistas sobre la lucha de clases han girado en torno a la necesidad de asumir la iniciativa política por parte de los trabajadores y el pueblo. Pero ¿qué sucede cuando la iniciativa la toman nuestros enemigos? ¿Qué hacer cuando los segmentos más lúcidos de la burguesía intentan resolver la crisis orgánica de hegemonía, legitimidad política y gobernabilidad apelando a discursos y simbología “progresistas”, poniéndose a la cabeza de los cambios para desarmar, dividir, neutralizar y finalmente cooptar o demonizar a los sectores populares más intransigentes y radicales?

Para pensar esos momentos difíciles, tan llenos de matices, Gramsci elaboró una categoría: la “revolución pasiva”. La tomó prestada de historiadores italianos, pero le otorgó otro significado.

La revolución pasiva es para Gramsci una “revolución-restauración”, o sea una transformación desde arriba por la cual los poderosos modifican lentamente las relaciones de fuerza para neutralizar a sus enemigos de abajo.

Mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente más lúcidos de la clase dominante y dirigente intentan meterse “en el bolsillo” (la expresión es de Gramsci) a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de toda radicalidad y todo peligro revolucionario. Las demandas populares se resignifican y terminan trituradas en la maquinaria de la dominación.

¿Cómo enfrentar esa iniciativa? ¿De qué manera podemos descentrar esa estrategia burguesa?

Resulta relativamente fácil identificar a nuestros enemigos cuando ellos adoptan un programa político de choque o represión a cara descubierta. Pero el asunto se complica notablemente cuando los sectores de poder intentan neutralizar al campo popular apelando discursivamente a una simbología “progresista”. En esos momentos, navegar en el tormentoso océano de la lucha de clases se vuelve más complejo y delicado...

Dentro de ese conglomerado de olas y mareas políticas que se entrecruzan, no todo aparece tan nítidamente diferenciado ni delimitado como pudiera suponerse. En la actual coyuntura política latinoamericana verificamos, por ejemplo, una notable diferencia entre Cuba, Venezuela y posiblemente Bolivia (en este caso particular no tanto por las moderadas posiciones políticas de su presidente sino más que todo por los poderosos movimientos sociales que tiene por detrás), por un lado; con Chile, Argentina y Uruguay, por el otro.

Si Cuba y Venezuela encabezan la rebeldía contra el imperio, el segundo bloque de naciones —ubicado en el cono sur de nuestra América— expresa más bien cierto aggiornamiento del modelo neoliberal. En este sentido, aunque cada sociedad particular tiene sus propios desafíos, existen problemáticas generales que bien valdría la pena repensar, eludiendo los cantos de sirena embriagadores —por ahora hegemónicos— que hoy pretenden reactualizar las viejas ilusiones reformistas que padecimos hace tres décadas atrás y que tanta sangre, tragedia y dolor nos costaron. En el caso de Argentina, Chile y Uruguay ya no se trata hoy en día del añejo y deshilachado “tránsito pacífico” al socialismo sino, incluso, de una propuesta muchísimo más modesta: la reforma del capitalismo neoliberal en aras de un supuesto “capitalismo nacional” (en la jerga de Kirchner) o “capitalismo a la uruguaya” (para Uruguay) y así de seguido. Hasta el tímido socialismo del “tránsito pacífico” se diluye y el horizonte se estrecha con los vanos intentos por endulzar al capitalismo y volverlo menos cruel y salvaje...

En esta situación compleja, en el cono sur latinoamericano asistimos a un difícil desafío: pensar desde el marxismo revolucionario no en la inminencia del asalto al poder o de ofensiva abierta de los sectores populares, sino en aquellos momentos del proceso de la lucha de clases donde el enemigo pretende mantener y perpetuar el neoliberalismo de manera sutil y encubierta. No lo pretende hacer de cualquier manera. Paradójicamente, las clases dominantes intentan resolver su crisis orgánica, garantizar la gobernabilidad y mantener sus jugosos negocios enarbolando nuestras propias banderas (oportunamente resignificadas). Resulta más sencillo enfrentar y golpear a un enemigo frontal que intenta aplastarnos enarbolando banderas neoliberales y fascistas (el caso emblemático de Pinochet en Chile y Videla o Menem en Argentina es arquetípico). Pero deviene extremadamente complejo responder políticamente cuando el neoliberalismo se disfraza de “progre”, continúa beneficiando al gran capital en nombre de “la democracia”, los “derechos humanos”, la “sociedad civil”, el “respeto por la diversidad”, etc., etc., etc.

Estos procesos y mecanismos de dominación política utilizados en la actualidad por las clases dominantes del cono sur latinoamericano y sus amos imperiales se asientan en una prolongada y extensa tradición previa.

No han surgido por arte de magia. Sólo constituyen un “enigma irresoluble” si, como tantas veces nos sugirió el posmodernismo, hacemos abstracción de nuestra historia nacional y continental.

La revolución pasiva en la historia de América latina

Durante el siglo XIX, a lo largo de la conformación histórica de los estados-naciones latinoamericanos, se entabló una singular relación entre Estado y sociedad civil. A diferencia de algunos esquemas mecánicos y simplistas, supuestamente “marxistas”1, en América latina la relación entre sociedad civil y Estado ha sido en gran medida diferente al proceso de las sociedades europeas2.

Entre nosotros, en no pocas oportunidades, el Estado no fue un producto posterior que venía a reforzar una realidad previamente constituida sobre sus propias bases sino que, por el contrario, contribuyó de manera activa a conformar sociedad civil. No puede explicarse, por ejemplo, la inserción subordinada y dependiente de las formaciones sociales latinoamericanas en el mercado mundial durante el siglo XIX si se desconoce la mediación estatal. No puede comprenderse el proceso genocida de los pueblos originarios de nuestra América, el robo, la expropiación de sus tierras y la incorporación de la producción agrícola o minera al mercado mundial si se prescinde del accionar estatal. No puede entenderse la conformación de las grandes unidades productivas, como las plantaciones, las minas, las haciendas, que combinaban la explotación forzada de fuerza de trabajo con una producción de valores de cambio destinados a ser intercambiados y vendidos en el mercado mundial capitalista, si se deja de lado el rol activo jugado por el Estado. Ese protagonismo central no tuvo lugar únicamente en la llamada acumulación originaria del capital latinoamericano. Posteriormente, cuando el capitalismo y el mercado ya funcionaban en América Latina sin andadores ni muletas, el Estado siguió jugando un rol decisivo.

Entre las muchas instituciones que conforman el entramado estatal hubo una institución en particular que ocupó este rol central: el Ejército (entendido en sentido amplio, como sinónimo de Fuerzas Armadas)3. Junto con la represión feroz de numerosos sujetos sociales —pueblos indígenas y negros, gauchos, llaneros, etc— reacios a incorporarse como mansa y domesticada fuerza de trabajo, los ejércitos latinoamericanos también ocuparon, gerenciaron y realizaron tareas estrictamente económicas.

Ese rol privilegiado y muchas veces preponderante en América Latina no sólo fue central a lo largo de todo el siglo XIX. En el siglo XX el bonapartismo militar4 ocupó el rol activo que no jugaron ni podían jugar las débiles, impotentes y raquíticas burguesías autóctonas latinoamericanas (injustamente denominadas “burguesías nacionales” por sus apologistas). Ante la ausencia de proyectos sólidos, pujantes y auténticamente nacionales, las burguesías latinoamericanas perdieron su escasa y delgada autonomía, si es que alguna vez la tuvieron5, y terminaron jugando el rol sumiso de socias menores y subsidiarias de los grandes capitales. Sólo podían disfrutar del solcito del mercado interno y del mercado mundial a condición de acomodarse con la cabeza gacha y el sombrero entre las manos en los lugares secundarios y los espacios semivacíos que les dejaban los capitales multinacionales. Es por eso que gran parte de las industrializaciones latinoamericanas del siglo XX fueron en realidad seudoindustrializaciones, ya que no modificaron la estructura previa heredada por las burguesías agrarias del siglo XIX6.

Hoy en día resulta a todas luces errónea y fuera de foco la falsa imagen y la ilusoria dicotomía —construida artificialmente desde relatos encubridores y apologistas— que enfrentaría a “burguesías nacionales, democráticas, industrialistas, antiimperialistas y modernizadoras” versus “oligarquías terratenientes, tradicionalistas, autoritarias y vendepatrias”. Nuestra historia real, repleta de golpes de estado, masacres y genocidios planificados, ha seguido un derrotero notablemente diverso al que postulaban los cómodos “esquemas clásicos” y los complacientes “tipos ideales” construidos a imagen y semejanza de las principales formaciones sociales europeas. La historia latinoamericana desobedeció a la lógica europea; la lucha de clases empírica no se dejó atrapar por el esquema ideal; el desarrollo desigual, articulado y combinado de múltiples dominaciones sociales desoyó los consejos políticos etapistas que aconsejaban apoyar a una u otra fracción burguesa (“burguesía democrática” la llamó el reformismo stalinista, “burguesía nacional” la denominó el populismo) contra el supuesto enemigo oligárquico. En América Latina las burguesías nacieron oligárquicas y las oligarquías fueron aburguesándose mientras se modernizaban. Las modernizaciones no vinieron desde abajo sino desde arriba. No fueron democráticas ni plebeyas, sino oligárquicas y autoritarias. No fueron producto de “revoluciones burguesas antifeudales” —como rezaban ciertos manuales— sino de revoluciones-restauradoras, revoluciones pasivas encabezadas e impulsadas por las oligarquías aburguesadas.

Fueron las propias oligarquías, a través del aparato de Estado y en particular de las fuerzas armadas, las que emprendieron —a sangre, tortura y fuego— el camino de modernizar su inserción siempre subordinada en el mercado mundial capitalista7. El liberalismo latinoamericano no fue, como en la Francia de los siglos XVII y XVIII, progresista sino autoritario y represivo. En nuestras patrias despanzurradas a golpes de bayoneta y destrozadas a picana y palazos, jamás existió modernización económica sin represión política.

Las burguesías locales fueron históricamente débiles para independizar nuestras naciones del imperialismo pero al mismo tiempo fueron lo suficientemente fuertes como para neutralizar e impedir los procesos de lucha social radical de las clases populares.

Las sangrientas dictaduras latinoamericanas —cuyas consecuencias nefastas seguimos padeciendo hasta nuestro presente— que asolaron nuestro continente durante las décadas de los años ’70 y ’80 no fueron, en consecuencia, un rayo inesperado en el cielo claro de un mediodía de verano. No constituyeron una “anomalía”, una excepción a la regla, el interregno entre dos momentos de normalidad y paz. Fueron más bien la regla de nuestros capitalismos periféricos, dependientes y subordinados a la lógica del sistema capitalista mundial.

Nuevos tiempos de luchas y nuevas formas de dominación durante la “transición a la democracia”

Agotadas las antiguas formas políticas dictatoriales mediante las cuales el gran capital —internacional y local— ejerció su dominación y logró remodelar las sociedades latinoamericanas inaugurando a escala mundial el neoliberalismo8 nuestros países asistieron a lo que se denominó, de modo igualmente apologético e injustificado, “transiciones a la democracia”.

Ya llevamos casi veinte años, aproximadamente, de “transición”. ¿No será hora de hacer un balance crítico? ¿Podemos hoy seguir repitiendo alegremente que las formas republicanas y parlamentarias de ejercer la dominación social son “transiciones a la democracia”? ¿Hasta cuando vamos a continuar tragando sin masticar esos relatos académicos nacidos al calor de las becas de la socialdemocracia alemana y los subsidios de las fundaciones norteamericanas?

En nuestra opinión, y sin ánimo de catequizar ni evangelizar a nadie, la puesta en funcionamiento de formas y rituales parlamentarios dista largamente de parecerse aunque sea mínimamente a una democracia auténtica. Resulta casi ocioso insistir con algo obvio: en nuestros países latinoamericanos hoy siguen dominando los mismos sectores sociales de antaño, los de gruesos billetes y abultadas cuentas bancarias. Ha mutado la imagen, ha cambiado la puesta en escena, se ha transformado el discurso, pero no se ha modificado el sistema económico, social y político de dominación. Incluso se ha perfeccionado9.

Estas nuevas formas de dominación política —principalmente parlamentarias— nacieron producto de la lucha de clases. En nuestra opinión no fueron un regalo gracioso de su gran majestad, el mercado y el capital (como sostiene cierta hipótesis que termina presuponiendo, inconscientemente, la pasividad total del pueblo), pero lamentablemente tampoco fueron únicamente fruto de la conquista popular y del “avance democrático de la sociedad civil” que lentamente se va empoderando de los mecanismos de decisión política marchando hacia un porvenir luminoso (como presuponen ciertas corrientes que terminan cediendo al fetichismo parlamentario). En realidad, los regímenes políticos postdictadura, en Argentina, en Chile, en Uruguay y en el resto del cono sur latinoamericano, fueron producto de una compleja y desigual combinación de las luchas populares y de masas —en cuya estela alcanza su cenit la pueblada argentina de diciembre de 2001— con la respuesta táctica del imperialismo que necesitaba sacrificar momentáneamente algún peón militar de la época neolítica para reacomodar los hilos de la red de dominación, cambiando algo para que nada cambie.

Con discurso “progre” o sin él, la misión estratégica que el capital transnacional y sus socias más estrechas, las burguesías locales, le asignaron a los gobiernos “progresistas” de la región —desde el Frente Amplio uruguayo y el PJ del argentino Kirchner hasta la concertación de Bachelet en Chile— consiste en lograr el retorno a la “normalidad” del capitalismo latinoamericano. Se trata de resolver la crisis orgánica reconstruyendo el consenso y la credibilidad de las instituciones burguesas para garantizar EL ORDEN. Es decir: la continuidad del capitalismo. Lo que está en juego es la crisis de la hegemonía burguesa en la región, amenazada por las rebeliones y puebladas —como la de Argentina o Bolivia— y su eventual recuperación.

Desde nuestra perspectiva, y a pesar de las esperanzas populares, la manipulación de las banderas sociales, el bastardeo de los símbolos de izquierda y la resignificación de las identidades progresistas tienen actualmente como finalidad frenar la rebeldía y encauzar institucionalmente la indisciplina social. Mediante este mecanismo de aggiornamiento supuestamente “progre” las burguesías del cono sur latinoamericano intentan recomponer su hegemonía política. Se pretende volver a legitimar las instituciones del sistema capitalista, fuertemente devaluadas y desprestigiadas por una crisis de representación política que hacía años no vivía nuestro continente. Los equipos políticos de las clases dominantes locales y el imperialismo se esfuerzan de este modo, sumamente sutil e inteligente, en continuar aislando a la revolución cubana (a la que se saluda, pero... como algo exótico y caribeño), conjurar el ejemplo insolente de la Venezuela bolivariana (a la que se sonríe pero... siempre desde lejos), seguir demonizando a la insurgencia colombiana y congelar de raíz el proceso abierto en Bolivia.

Los desafíos de la izquierda latinoamericana antiimperialista y anticapitalista frente a su propia historia

¿Cómo enfrentar entonces ese aggiornamiento de las formas políticas de dominación, ese intento gatopardista por cambiar algo para que el ORDEN siga igual y nada cambie de fondo?

Descartada la visión ingenua de un optimismo eufórico que postula en el terreno de las consignas agitativas un peligroso y falso triunfalismo —calificando como “avance revolucionario” a los gobiernos de Tabaré Vázquez, Kirchner o Bachelet—, debemos hacer el esfuerzo por comprender nuestros desafíos políticos a partir de nuestra propia historia y nuestras propias necesidades10. Así lo hizo Fidel cuando encabezó la revolución cubana, así lo hace Chávez en Venezuela. Así lo hicieron los sandinistas, los salvadoreños y los tupamaros en sus épocas fundacionales (cuando eran radicales y estaban contra el sistema), así lo hacen las FARC y el ELN en Colombia, al igual que los zapatistas en Chiapas. En el cono sur latinoamericano se nos impone encontrar nuestra propia perspectiva estratégica y nuestro rumbo político a partir de nuestra propia historia. ¡Debemos estudiar y tomar en serio a la historia!

Eso implica estar alertas frente a cualquier manipulación oportunista. Es cierto que todo relato histórico presupone construir genealogías en el pasado para defender y legitimar políticas hacia el futuro. Pero todo tiene un límite. No se puede ir al pasado, “meter mano”, poner y sacar a gusto y piacere según las oportunidades del caso...

Por ejemplo, en la Argentina, no se puede poner en las banderas y en los carteles las imágenes de Santucho y del Che Guevara y luego, como por arte de magia, borrar esos símbolos para reemplazarlos por la foto de Juan Domingo Perón. Y luego, si cambian las alianzas políticas del momento, archivar rápidamente a Perón y volver a poner a Santucho o a quien convenga en esa ocasión. Siempre con la misma sonrisa cínica. ¡Como si todo fuera lo mismo! Eso es poco serio. Eso es hacer manipulación vulgar de la historia en función del presente inmediato. Así no se construye una identidad política de masas que logre aglutinar a la juventud rebelde y a la clase trabajadora combativa en función de un proyecto de emancipación radical. Los cubanos designan a esas maniobras como vulgar “politiquería”. Lenin las denominaba “oportunismo”. En cada uno de los países de nuestra América hay un término para hacer referencia a lo mismo.

La historia debe ser nuestra fuente genuina de inspiración, no un cómodo salvoconducto oportunista.

Formación política, hegemonía socialista e internacionalismo

No sólo debemos inspirarnos en la historia. En la actual fase de la correlación de clases —signada por la acumulación de fuerzas— necesitamos generalizar la formación política de la militancia de base. No sólo de los cuadros dirigentes sino de toda la militancia popular. Se torna imperioso combatir el clientelismo y la práctica de los “punteros” (negociantes de la política mediante las prebendas del poder), solidificando y sedimentando una fuerte cultura política en la base militante, que apunte a la hegemonía socialista sobre todo el movimiento popular. No habrá transformación social radical al margen del movimiento de masas. Nos parecen ilusorias y fantasmagóricas las ensoñaciones posmodernas y posestructuralistas que nos invitan irresponsablemente a “cambiar el mundo sin tomar el poder”. No se pueden lograr cambios de fondo sin confrontar con las instituciones centrales del aparato de Estado. Debemos apuntar a conformar, estratégicamente y a largo plazo —estamos pensando en términos de varios años y no de dos meses— organizaciones guevaristas de combate.

¿Por qué organizaciones? Porque el culto ciego a la espontaneidad de las masas constituye un espejismo muy simpático pero ineficaz. Todo el movimiento popular que sucedió a la explosión del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina diluyó su energía y terminó siendo fagocitado por la ausencia de organización y de continuidad en el tiempo (organización popular no equivale a sumatoria de sellos partidarios que tienen como meta máxima la participación en cada contienda electoral).

¿Por qué guevaristas? Porque en nuestra historia latinoamericana el guevarismo constituye la expresión del pensamiento más radical de Marx y Lenin y de todo el acervo revolucionario mundial, descifrado a partir de nuestra propia realidad y nuestros propios pueblos. El guevarismo se apropia de lo mejor que produjeron los bolcheviques, los chinos, los vietnamitas, las luchas anticolonialistas del África, la juventud estudiantil y trabajadora europea, el movimiento negro norteamericano y todas las rebeldías palpitadas en varios continentes. El guevarismo no es calco ni es copia, constituye una apropiación de la propia historia del marxismo latinoamericano, cuyo fundador es, sin ninguna duda, José Carlos Mariátegui. Guevara no es una remera. Su búsqueda política, teórica, filosófica constituye una permanente invitación a repensar el marxismo radical desde América Latina y el Tercer Mundo. No se lo puede reducir a tres consignas y dos frases hechas. Aun tenemos pendiente un estudio colectivo serio y una apropiación crítica del pensamiento marxista del Che entre nuestra militancia11.

¿Por qué de combate? Porque tarde o temprano nos toparemos con la fuerza bestial del aparato de Estado y su ejercicio permanente de fuerza material. Así nos lo enseña toda nuestra historia. Insistimos: ¡hay que tomarse en serio la historia! Pretender eludir esa confrontación puede resultar muy simpático para ganar una beca o seducir al público lector en un gran monopolio de la (in)comunicación. Pero la historia de nuestra América nos demuestra, con una carga de dramatismo tremenda, que no habrá revoluciones de verdad sin el combate antiimperialista y anticapitalista. Debemos prepararnos a largo plazo para esa confrontación. No es una tarea de dos días sino de varios años. Debemos dar la batalla ideológica para legitimar en el seno de nuestro pueblo la violencia plebeya, popular, obrera y anticapitalista; la justa violencia de abajo frente a la injusta violencia de arriba.

Pero al identificar el combate como un camino estratégico debemos aprender de los errores del pasado, eludiendo la tentación militarista. Las nuevas organizaciones guevaristas deberán estar estrechamente vinculadas a los movimientos sociales. No se puede hablar “desde afuera” al movimiento de masas. Las organizaciones que encabecen la lucha y marquen un camino estratégico, más allá del día a día, deberán ser al mismo tiempo “causa y efecto” de los movimientos de masas. No sólo hablar y enseñar sino también escuchar y aprender. ¡Y escuchar atentamente y con el oído bien abierto! La verdad de la revolución socialista no es propiedad de ningún sello, se construirá en el diálogo colectivo entre las organizaciones radicales y los movimientos sociales. Las vanguardias —perdón por utilizar este término tan desprestigiado en los centros académicos del sistema— que deberemos construir serán vanguardias de masas, no de elite.

Si durante la lucha ideológica de los ’90 —en los tiempos del auge neoliberal— nos vimos obligados a batallar en la defensa de Marx, remando contra la corriente hegemónica, en la década que se abre en el 2000, Marx solo ya no alcanza. Ahora debemos ir por más, dar un paso más e instalar en la agenda de nuestra juventud a Lenin y al Che (y a todas y todos sus continuadores). Reinstalar al Che entre nuestra militancia implica recuperar la mística revolucionaria de lucha extrainstitucional que nutrió a la generación latinoamericana de los ’60 y los ’70.

Tenemos pendiente pensar y ejercer la política más allá de las instituciones, sin ceder al falso “horizontalismo” —cuyos partidarios gritan “¡que no dirija nadie!” porque en realidad quieren dirigir ellos— ni quedar entrampados en el reformismo y el chantaje institucional. Nada mejor entonces que combinar el espíritu de ofensiva de Guevara con la inteligencia y lucidez de Gramsci para comprender y enfrentar el gatopardismo. Saber salir de la política de secta, asumir la ofensiva ideológica y al mismo tiempo ser lo suficientemente lúcidos como para enfrentar el transformismo político de las clases dominantes que enarbolan banderas “progresistas” para dominarnos mejor.

Como San Martín, Artigas, Bolívar, Sucre, Manuel Rodríguez, Juana Azurduy y José Martí, como Guevara, Fidel, Santucho, Sendic, Miguel Enríquez, Inti Peredo, Carlos Fonseca y Marighella, debemos unir nuestros esfuerzos y voluntades colectivas a largo plazo en una perspectiva internacionalista y continental. En la época de la globalización imperialista no es viable ni posible ni realista ni deseable un “capitalismo nacional”.

No podemos seguir permitiendo que la militancia abnegada —presente en diversas experiencias reformistas del cono sur— se transforme en “base de maniobra” o elemento de presión y negociación para el aggiornamiento de las burguesías latinoamericanas. Los sueños, las esperanzas, los sufrimientos, los sacrificios y toda la energía rebelde de nuestros pueblos latinoamericanos no pueden seguir siendo expropiados. Nos merecemos algo más que un miserable “capitalismo con rostro humano” y una mugrienta modernización de la dominación.

Octubre de 2006

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Notas

1 Estos esquemas simplistas fueron extraídos principalmente de: (a) los estudios de orden filosófico de la década de 1840, críticos de la Filosofía de derecho de Hegel, donde Marx le reprochaba a su maestro subordinar la sociedad civil al Estado; y de (b) los análisis sociológicos de la década de 1850 donde Marx analizó la sociedad francesa y el fenómeno político bonapartista.

2 Véase el inteligente estudio de Carlos Nelson Coutinho sobre Gramsci en América Latina y particularmente sobre la revolución pasiva en Brasil “As categorías de Gramsci e a realidade brasileira”. En C.N.Coutinho: Gramsci. Um estudo sobre seu pensamento político. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 1999. También pueden consultarse con provecho los trabajos de Florestan Fernandez sobre la revolución burguesa, recopilados por Octavio Ianni: Florestan Fernandes: sociología crítica e militante. São Paulo, Expressão Popular, 2004. Juan Carlos Portantiero había adelantado algunas inteligentes reflexiones en este sentido en su archicitado ensayo “Los usos de Gramsci” [1975] (Buenos Aires, Grijalbo, 1999), pero a diferencia de los dos autores anteriores, Portantiero terminó convirtiendo a Gramsci en un comodín socialdemócrata bastardeado hasta límites inimaginables.

3 Véase nuestro trabajo “Los verdugos latinoamericanos: las Fuerzas Armadas de la contrainsurgencia a la globalización”, ensayo incorporado en nuestro: Pensar a contramano. Las armas de la crítica y la crítica de las armas. Buenos Aires, Editorial Nuestra América, 2006.

4 Adoptamos esta categoría de Mario Roberto Santucho: Poder burgués, poder revolucionario [1974]. En Daniel De Santis [compilador]: A vencer o morir. PRT-ERP Documentos. Bs.As., EUDEBA, 1998 (tomo I) y 2000 (Tomo II).

5 Véase el testamento político del Che, cuando afirma: “Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución”. “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental” (ediciones varias).

6 Véase el capítulo “Expansión industrial, imperialismo y burguesía nacional” del libro de Silvio Frondizi: La realidad argentina. Ensayo de interpretación sociológica (en dos tomos, Tomo I: 1955 y Tomo II: 1956); Víctor Testa [seudónimo de Milcíades Peña]: “Industrialización, seudoindustrialización y desarrollo combinado”. En Fichas de investigación económica y social, Año I, N°1, abril de 1964. p.33-44. Este artículo fue recopilado póstumamente en Milcíades Peña: Industrialización y clases sociales en la Argentina. Bs.As., Hyspamérica, 1986. p.65 y ss.; y finalmente nuestro ensayo: “¿Foquismo?: A propósito de Mario Roberto Santucho y el pensamiento político de la tradición guevarista”. En Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder. Buenos Aires, Nuestra América, 2005.

7 Tratando de pensar la conformación social de la dominación burguesa en Argentina y América Latina de una manera diferente (tanto frente al reformismo stalinista como frente al populismo nacionalista), el viejo dirigente comunista Ernesto Giudici —quien en 1973 propuso la herética unidad del comunismo con las organizaciones político-militares PRT-ERP y Montoneros— arriesgó una hipótesis más que sugerente. Siempre decía que hay que pensar la historia latinoamericana a partir de su propia cronología histórica, sin violentarla para que entre en el lecho de Procusto de cronologías diversas. Hecha esta salvedad, Giudici consideraba pertinente una analogía con las formaciones sociales europeas; ya no con Francia —modelo de El 18 Brumario de Luis Bonaparte— ni con Inglaterra— arquetipo empírico que está en la base de El Capital—, sino con el prusianismo alemán. La formación histórica del capitalismo en Argentina, por ejemplo, se asemejaba mucho más a la atrasada Prusia que a las modernas Francia o Inglaterra. Como en Prusia, la burguesía argentina vivía haciendo pactos y compromisos con los propietarios terratenientes, utilizando al ejército como fuerza social privilegiada en política y reprimiendo toda vida cultural autónoma. La hipótesis analógica del “prusianismo” cumplía en los razonamientos de Giudici un rol mucho más abarcador que el “camino prusiano en la agricultura” del que hablaba Lenin, por contraposición a la modernización de la agricultura capitalista de los farmers norteamericanos. Véase “Herejes y ortodoxos en el comunismo argentino”, en nuestro De Ingenieros al Che. Ensayos sobre el marxismo argentino y latinoamericano. Buenos Aires, Biblos, 2000 [hay reedición cubana ampliada, 2006].

8 Es bien conocido el análisis del historiador británico Perry Anderson (a quien nadie puede acusar de provincianismo intelectual o de chauvinismo latinoamericanista), quien sostiene que el primer experimento neoliberal a nivel mundial ha sido, precisamente, el de Chile. Incluso varios años antes que los de Margaret Thatcher o Ronald Reagan. No por periféricas ni dependientes las burguesías latinoamericanas han quedado en un segundo plano en la escena de la dominación social. Incluso en algunos momentos se han adelantado a sus socias mayores, y han inaugurado —con el puño sangriento de Pinochet en lo político y de la mano para nada “invisible” de Milton Friedman en lo económico—, un nuevo modelo de acumulación de capital de alcance mundial: el neoliberalismo.

9 Recordemos que para Marx la república burguesa parlamentaria —que él nunca homologaba con “democracia”— constituía la forma más eficaz de dominación política. Marx la consideraba superior a las dictaduras militares o a la monarquía porque en la república parlamentaria la dominación se vuelve anónima, impersonal y termina licuando los intereses segmentarios de los diversos grupos y fracciones del capital, instaurando un promedio de la dominación general de la clase capitalista, mientras que en la dictadura y en la monarquía es siempre un sector burgués particular el que detenta el mando, volviendo más frágil, visible y vulnerable el ejercicio del poder político.

10 En ese sentido sería conveniente no confundir las necesidades diplomáticas coyunturales de determinados Estados —a los que defendemos de la agresividad imperialista y con los cuales nos solidarizamos activamente—, con las necesidades políticas del movimiento popular en nuestros países del cono sur latinoamericano. Aunque luchamos por los mismos fines antiimperialistas y socialistas, no siempre lo que le conviene a los Estados amigos es lo que le conviene a los movimientos sociales y populares de nuestros países.

Reflexionemos sobre un ejemplo histórico concreto: la Revolución Cubana sufre un embargo criminal de EEUU desde su mismo desafío al coloso del norte. Prácticamente todos los Estados del continente, siguiendo la presión yanqui, rompieron relaciones con Cuba a inicios de los ‘60. Uno de los pocos que no lo hizo fue México. Durante décadas, en México gobernaba el PRI, partido burgués, corrupto y autoritario si los hay (surgido del congelamiento de la revolución mexicana). El PRI mantenía “hacia afuera” una política de no confrontación con Cuba, lo cual resulta muy útil diplomáticamente para frenar a EEUU. En lo interno reprimía al movimiento obrero, compraba dirigentes, dividía las organizaciones populares, masacraba estudiantes, hacía desaparecer indígenas, etc. A fines de los ’60 en México surgen organizaciones guerrilleras que son masacradas. Años más tarde, surge el EZLN contra el PRI. ¿Cuba rompe amarras contra el Estado mexicano? No, no lo puede hacer. Necesita mantener relaciones diplomáticas con el Estado mexicano para eludir el bloqueo yanqui, lo cual resulta plenamente comprensible. ¿Entonces? ¿Qué debe hacer el movimiento popular en México? ¿Apelar a la autoridad moral de Cuba para apoyar al PRI? La respuesta negativa es más que obvia (no obstante existieron corrientes que así lo hicieron durante años. La vertiente de Lombardo Toledano —de nefasta memoria— apoyaba al PRI con retórica de “izquierda”, apoyaba las represiones del gobierno como “progresistas”, incluida la masacre de Tlatelolco, etc, etc). Sobre estas dificultades objetivas que el internacionalismo militante no puede desconocer, véase nuestro diálogo-entrevista (realizado junto con el compañero Luciano Álzaga) al presidente de la Asamblea Popular de la república de Cuba Ricardo Alarcón. En http://www.lahaine.org/index.php?p=14057 y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=30096

11 Apuntando en esa dirección y hacia esa tradición política, hemos querido contribuir con un pequeñísimo granito de arena a través de nuestro Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder y con diversas experiencias de formación política en varias cátedras Che Guevara, dentro y fuera de la universidad, tanto en movimientos de derechos humanos, en el movimiento estudiantil como en escuelas del movimiento piquetero.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El mito del libre comercio

Los defensores del libre comercio suelen decir que éste es beneficioso para todo el mundo, para el rico y para el pobre. Que la pobreza es consecuencia de que el Estado y los políticos no dejan actuar libremente a los agentes económicos. Si se los dejara actuar libremente, sin restricción alguna, el mercado mostraría todo su potencial, inclusive eliminando o disminuyendo en forma increíble la pobreza. Si esto no ocurre es porque la política se inmiscuye indebidamente en lo que no le corresponde.

Reconozco que es una presentación simplista y que hay toda una teorización sobre el libre comercio que apela incluso a modelos matemáticos.

A nivel de comercio internacional la teoría supone una serie de proposiciones llamadas leyes.

El principio básico viene desde David Ricardo, las formulaciones neoclásicas no han variado en sus fundamentos el argumento principal de ese economista.

La ley principal se llama "Ley de Costos Comparativos". Hay dos proposiciones asociadas a esa ley y el juego de ambas a su vez suponen la actuación de algún mecanismo regulador para que esas proposiciones sean verdaderas.

La teoría empieza por considerar un ejemplo en el que dos países producen dos mismos bienes a diferentes precios. Un país Pa en el que se producen tela y vino en una relación de precios (Pt / Pv)1 en el mercado doméstico. Frente a ese país hay otro país (Pb) que produce la misma tela y vino pero en una relación (Pt / Pv)2, distinta a la del primer país.

Si el precio de la tela relativo al del vino es menor en Pa, el precio del vino relativo al de la tela debe ser menor en el Pb. Esto significa que en cada país una mercancía será relativamente más barata.

1) La primera proposición es prescriptiva. Dice que si cada país exportara su mercancía relativamente más barata e importara la otra, y si los términos de comercio entre tela y vino se establecieran entre (Pt / Pv)1 y (Pt / Pv)2, cada país en su conjunto se beneficiaría del comercio, ya que al concentrar su producción en la mercancía relativamente más barata y exportar una parte de ésta a cambio de la otra mercancía, cada país terminaría beneficiado.

Esta proposición no depende de los costos absolutos. Así, aunque uno de los países fuera absolutamente más eficiente en la producción de las dos mercancías el comercio sería ventajoso si el país con eficiencia menor se especializara en aquéllas ramas donde su inferioridad es más leve y el país como mayor eficiencia se especializa en las ramas con mayor superioridad. No importan los costos absolutos sino los relativos, de allí que se llame a esta proposición "principio de ventaja comparativa".

Este principio no dice nada sobre cómo es realmente el comercio internacional. El proceso real parece irrelevante. En el mundo capitalista las exportaciones y las importaciones las efectúan los capitalistas y lo hacen para obtener ganancias, no para el beneficio de cada país.

Esto es importante porque las ganancias dependen de los costos absolutos. El burgués que tiene menores costos siempre puede superar a sus competidores.

Esta proposición podría ser cierta a nivel de países desarrollados (aunque no lo es) ¿Pero cómo podría ser cierto aquello de las bondades del libre comercio para un país atrasado que incurre en mayores costos en todas las ramas de la producción?

2) En ese punto entra a jugar una proposición descriptiva, digamos ad-hoc, que dice en el comercio libre los patrones de comercio serán regulados por el principio de ventaja comaparativa del punto 1, sin tomar en cuenta las diferencias absolutas de niveles de eficiencia productiva.

Para que esto sea así debe haber algún mencanismo automático que lleve a ese resultado.

Las proposiciones 1 y 2 es lo que se llama "Ley de costos comparativos".

Para que esas dos proposiciones sean verdaderas debe haber un mecanismo automático que haga funcionar las cosas como dicen esos principios.

3) Ese mecanismo automático es la relación entre la cantidad de dinero y el nivel de precios, la teoría cuantitativa clásica del dinero.

Supongamos que Pa produce vino y tela más baratos que Pb. Todo el comercio entre ambos países se dará inicialmente de la siguiente forma: Pa exportará vino y tela que Pb pagará directamente, ya que sus productos no podrían competir con los de Pa. Luego entra en juego el mecanismo equilibrador crucial: la salida de dinero de Pb disminuye su oferta monetaria y reduce, por tanto, todos los precios en dinero en ese país. A su vez, la entrada de dinero a Pa aumenta todos los precios en dinero en este último. Mientras persista este desbalance, el mecanismo abaratará progresivamente el vino y la tela de Pb y encarecerá progresivamente el vino y tela de Pa. Esto sucederá hasta que en cierto momento Pb podrá vender a menor precio que Pa alguno de los dos productos, dejando a Pa con ventaja relativa en la otra.

Los neoclásicos la han presentado en forma diferente a esta teoría adaptándola a la teoría del valor que manejan (marginalista y no como Ricardo, de valor trabajo). Sin embargo, el principio que manejan es el mismo: Es la ventaja relativa y no la absoluta la que determina el patrón del comercio.

Es decir, la ley de costos comparativos está asociada con la defensa del libre comercio.

De acuerdo con la ley clásica la salida de dinero de Pb bajaría todos los precios en Pb ya que disminuiría la oferta monetaria mientras que la entrada de dinero en Pa aumentaría todos los precios de las mercancías de Pa. Tarde o temprao, la tela o el vino de Pb podría venderse más barata que la de Pa y, por fin, habría comercio bilateral.

Sin embargo, esto no ocurre así. Debido a la ventaja absoluta en las dos ramas, los capitalistas de Pa venden más barato que los capitalistas de Pb. La tela y el vino de Pa inundan el mercado de Pb y el dinero de Pb empieza a entrar a Pa. En Pb disminuye la oferta de dinero mientras que en Pa aumenta.

No hay una relación directa entre nivel de precios y oferta de dinero.

a) El primer efecto de la salida de dinero de Pb será disminuir la oferta de capital-dinero prestable.

b) A medida que la producción de tela y vinos de Pb perece ante la competencia extranjera, la demanda de capital-dinero también disminuye.

c) Cuando esos sectores hayan llegado al tamaño mínimo, la fuga continua de dinero tenderá a elevar la tasa de interés.

d) Mientras tanto todo ello reduce la inversión y baja la producción de otras mercancías.

e) En Pb, la fuga de dinero conduce a una disminución de las reservas bancarias, a frenar la producción y a una tasa de interés más alta.

f) En Pa lo opuesto, la entrada de dinero amplía las reservas bancarias, incrementa la oferta de capital-dinero prestable, baja las tasas de interés y tiende a expandir la producción general.

g) La desventaja absoluta de Pb se manifiesta en un déficit comercial crónico, compensado por la salida de dinero.

h) La mayor eficiencia de Pa en la producción se manifestará en un superávit comercial crónico, compensado por una acumulación continua de dinero.

i) Como a medida que las reservas de Pb bajan, la tasa de interés de Pb sube, de manera correspondiente a medida que las reservas de Pa suben, la tasa de interés de Pa baja.

j) En determinado momento, esto significará que será ventajoso para los capitalistas de Pa prestar su capital-dinero en Pb, en vez de hacerlo en Pa. Cuando eso ocurra el capital financiero de corto plazo de Pa irá para Pb.

k) La tasa de interés de Pb comenzará a bajar mientras la de Pa subirá hasta que, a cierto nivel de flujos de capital de corto plazo, las dos sean iguales.

l) En consecuencia, Pb con déficit comercial crónico que cubre por medio de préstamos internacionales de corto plazo y Pa con superavit comercial que permite a sus capitalistas hacer préstamos internacionales.

m) Sin embargo, los préstamos capitalistas se hacen para obtener ganancias en la forma de intereses. Así, Pb tendrá que pagar finalmente no sólo el préstamo original sino también los intereses.

n) El efecto neto debe ser una salida de dinero de Pb, aunque en una fecha posterior.

o) Con todas las demás circunstancias iguales hay que pagar: al final, déficit comercial crónico + deudas aumentadas = Pb debe caer.

En realidad, en el libre comercio la desventaja absoluta del país capitalista subdesarrollado tiene como resultado déficit comerciales crónicos y préstamos internacionales aumentados. Tal país estará con déficit crónico y crónicamente endeudado.

Esto nos suena muy familiar a los argentinos.

La entrada de capitales productivos no revierte la tendencia. En primer lugar esos capitales vienen a obtener ganancias y se quedarán hasta que ya no sea negocio. En segundo lugar esos capitales se encuentran bajo su propio control. Así, obedecen a la política que establezca la casa matriz.

Aunque parezca que se revirtió la tendencia de los '90 esto no es tan así y hay que tener en cuenta varias cosas para analizar la cuestión. La devaluación del tipo de cambio que redujo a la miseria a millones de argentinos permitió que los capitalistas ineficientes ante la competencia externa pasaran a ser eficientes por reducción de costos. A su vez, el aumento de las materias primas y del petróleo permitió la apropiación de una renta inexistente hasta el momento. Nuevamente la burguesía agraria financiaría la baja productividad de la burguesía industrial. Pero mantener esta situación cuesta dinero. Ante la falta de crédito internacional y el ingreso de divisas por exportaciones, la única forma de lograr que no se revaluara el peso es emitiendo moneda para la compra de U$S, lo que a su vez genera inflación que, al aumentar el precio de las mercaderías internas, lo hace también en relación al precio de las externas, por lo que hay que proceder a una nueva devaluación (ya que no es posible obtener préstamos afuera). La inflación revalúa al peso con relación al dólar.

El uso de las reservas para el pago de la deuda, la segunda reestructuración del default y las tentativas de arreglar con el Club de París apuntan precisamente a iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento a tasas razonables para disminuir la emisión monetaria y frenar la inflación. Es decir, aparecer como pagadores responsables para que nos presten. Nuevamente la cuestión del endeudamiento crónico aparece en escena. Estas movidas revelan una cosa, el superávit fiscal no es tal. Argentina está en rojo aunque las cuentas nacionales aparezcan en verde. Tiene además una inflación todavía reprimida por los subsidios a los capitalistas que prestan servicios públicos. Mientras el gobierno la pueda pilotear y disfrazar no va a pasar nada demasiado relevante al respecto. El tema es hasta cuándo podrá hacerlo. Incluso ahora las reservas internacionales en dólares se devalúan por la emisión monetaria de la Reserva Federal y aumenta a su vez el flujo de las mercancías de ese país. Tenemos la suerte del aumento del precio de la soja, que ya anda por los U$S 464. Dudo de que obedezca a deficiencias de oferta y por tanto de inversión. En plena crisis capitalista mundial las variaciones alcistas de las materias primas y el oro parecen más como resguardo de las inversiones y por tanto especulativas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Nacionalismo burgués, populismo y bonapartismo - 1

Michael Löwy, Transformación del populismo en América Latina (1989).

En la mayor parte de los países del continente latinoamericano (América Central y Chile constituyen las excepciones), los trabajadores, los obreros y los campesinos no han alcanzado la independencia de clase. No son las fuerzas del movimiento obrero —siquiera reformista— quienes los organizan políticamente, sino fuerzas burguesas de un tipo peculiar: los movimientos denominados populistas. Comprender estos movimientos y definir una estrategia correcta hacia ellos es una condición para avanzar hacia la independencia de clase.

El problema

Miles de veces los revolucionarios han enterrado el populismo; hemos decretado que el peronismo atravesaba su última crisis, que el aprismo estaba hundido, etc. Hemos explicado a menudo que, en las condiciones económicas y políticas actuales, ya no era posible llevar adelante una política populista de redistribución de la renta, y que el ciclo de los gobiernos populistas estaba agotado.

Ahora bien, ¿qué es lo que ha pasado en realidad? El APRA viene de lograr una victoria espectacular en Perú. En Brasil, Brizola, el heredero de Vargas y Goulart, aparece como el más probable triunfador en las futuras elecciones presidenciales directas. En Argentina, Menem, el candidato del peronismo, acaba de lograr en las elecciones presidenciales un triunfo aplastante sobre el candidato del partido radical. Los partidos llamados populistas gobiernan en la mitad del continente: México, República Dominicana, Costa Rica, Venezuela... Es cierto que algunos desarrollos —especialmente la formación del PT y de la CUT en Brasil— muestran la posibilidad, en las condiciones históricas actuales, de operar avances importantes más allá del populismo, hacia la independencia sindical y política de clase. Pero está lejos de ser la perspectiva actual en la gran mayoría de los países de América Latina.

Intento de definición

El término “populismo” es sumamente confuso e impreciso. Si bien sus orígenes se remontan al populismo ruso —los terroristas de Narodnaia Volia (La Voluntad del Pueblo) y luego el PSR (los “socialrrevolucionarios”)—, se lo emplea de manera harto vaga, y es evidente que los movimientos de América Latina designados con ese nombre tienen pocas cosas en común con el modelo ruso de principios de siglo.

Existe una vasta literatura, tanto académica como marxista, sobre el populismo en general y el latinoamericano en particular. Nosotros nos limitaremos aquí a América Latina.

Los sociólogos burgueses están lejos de ponerse de acuerdo en la caracterización del populismo: por ejemplo, para Gino Germani, se trata de la manifestación política de las masas tradicionales y autoritarias, en desfasaje con la modernización. Por el contrario, según Torcuato Di Tella, es el producto de la “revolución de las expectativas” de los sectores populares urbanos, suscitada gracias a la radio, la prensa, etc., que crean nuevas necesidades en términos de consumo, condiciones de
vida, etc. Estos análisis son sumamente superficiales, y no presentan
sino un interés limitado.

Más interesante son los estudios de orientación marxista de la escuela dependentista, fundamentalmente del Brasil (Francisco Weffort, Octavio Ianni, Fernando Henrique Cardoso, Ruy Mauro Marini). Para estos autores, el populismo ha sido la expresión de un ciclo económico preciso: el período de industrialización por sustitución de importaciones, que condujo a una cierta redistribución de la renta.

Esta hipótesis es más interesante, pero muy economicista: no permite comprender el resurgir del populismo actual, una vez concluida la política de la industrialización “nacional” por sustitución de importaciones.

Otra tentativa de interpretación que se reclama del marxismo es la del argentino Ernesto Laclau: el populismo sería la ideología popular–democrática, presente en articulaciones con distintas formas de discurso de clase (fascismo, nacionalismo, socialismo). Este análisis termina por presentar a Hitler, Perón y Mao como variantes del populismo... Se trata de un método ideologizante, abstracto, que no da cuenta de la especificidad del fenómeno.

Finalmente, para el punto de vista del marxismo revolucionario, el populismo es percibido como un movimiento policlasista, bajo la hegemonía de una dirección burguesa y una ideología nacionalista. En este cuadro, podríamos adelantar una definición provisoria: el populismo es un movimiento político —con diversas formas de organización (partido, sindicatos, asociaciones diversas)— poseedor de una gran base popular (de obreros, campesinos y clases medias), bajo una dirección burguesa/pequeño burguesa y el liderazgo carismático de un caudillo. Una vez en el poder, este movimiento, que pretende representar al “pueblo” en su conjunto, adopta una política bonapartista, pretendidamente por encima de las clases, pero en último análisis al servicio de los intereses del capital (lo que no impide fricciones con sectores de la burguesía). Puede también —sobre todo si existe una presión de base— otorgar concesiones económicas y sociales a las clases explotadas y/o tomar ciertas medidas de tipo antimperialista.

Como ejemplo, podríamos mencionar: el peronismo (“justicialismo”), el varguismo (“travalhismo”), el APRA, el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) de Bolivia, Acción Democrática de Venezuela, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) dominicano, el Partido Liberal Nacional (PLN) de Costa Rica, el Partido Nacional Popular (PNP) de Jamaica. Se podría agregar, como una variante, el populismo militar, generalmente efímero: Torres en Bolivia, Velazco en Perú y Torrijos en Panamá.

Aspectos del populismo

Examinaremos detenidamente los diversos aspectos de esta definición:

• dirección burguesa/pequeño burguesa. Generalmente, el personal dirigente de los movimientos populistas [6] de extracción pequeñoburguesa, pero su política sirve a los intereses de la burguesía. Como dijimos, los conflictos son posibles en función de la naturaleza bonapartista del poder populista. Habría que añadir la existencia, en una posición subalterna pero importante, de una burocracia de origen obrero a la cabeza de los sindicatos populistas.

• líder carismático. El “caudillo”, el jefe popular, juega un rol esencial en la formación y la permanencia del movimiento. Más allá de las diversas formas orgánicas que tome el populismo, aquel le da unidad, visibilidad, influencia de masas. Perón y Vargas son los dos ejemplos paradigmáticos, pero también pueden mencionarse a Haya de la Torre, Paz Estenssoro, Bétancourt, Cárdenas, Pepe Figueres, Brizola, etc. Este rol resulta, a la vez, de cierta tradición cultural (el caudillismo), que se remonta al siglo XIX, y de la estructura “vertical” y autoritaria del movimiento populista.

• la base social, generalmente con predominio de sectores urbanos: trabajadores, capas pequeñoburguesas, ciertos sectores de la llamada “burguesía nacional” (Argentina, Brasil, Perú); aunque en otros países incluye capas campesinas (México, Bolivia). La influencia política de masas del populismo es, antes que nada, electoral, aunque en ciertas ocasiones puede ser militante, activa y organizada (peronismo, aprismo). Ella se ejerce también a través de sindicatos obreros y campesinos, dirigidos por una burocracia sindical amarilla y corrupta (pelegos en Brasil, charros en México, etc.) más o menos ligada al estado.

• la ideología. El nacionalismo pequeñoburgués, a la vez antimperialista y anticomunista; según los períodos, es uno u otro el que predomina, incluso en el curso de la historia del mismo movimiento.

Por ejemplo, el APRA fue predominantemente antimperialista en un principio (años veinte y treinta) para devenir ferozmente anticomunista y proestadounidense en los años cincuenta y sesenta (actualmente tendría lugar un nuevo giro). El varguismo, por el contrario, ha sido ferozmente anticomunista en 1935–1942, para llegar a acuerdos tácticos con el PC brasileño entre 1945 y 1955...

La ideología populista se dirige al “pueblo” en su conjunto, o a la “nación” como un todo, aunque puede conceder también un lugar de privilegio a los trabajadores (Perón, Vargas, Cárdenas). A pesar del rol “homogeneizador” del caudillo, los movimientos populistas son política e ideológicamente muy heterogéneos: suelen tener un ala derecha fascistizante (anticomunista, nacionalista de derecha, a veces antisemita), un centro nacional–reformista hegemónico, y un ala izquierda socializante (influenciada por el marxismo). Esta heterogeneidad provoca a menudo escisiones, especialmente hacia la izquierda.

• el poder populista. Se trata de regímenes de tipo bonapartista que se presentan como árbitros por encima de las clases, y que se apoyan tanto en la patronal y el ejército, como sobre los sindicatos y las movilizaciones populares. Su programa apunta al desarrollo industrial, especialmente a través de la sustitución de importaciones, y a la expansión del mercado interno. Esto puede conducir a fricciones y conflictos con la oligarquía terrateniente y la puesta en marcha de reformas agrarias parciales (México, Bolivia, Perú, Venezuela, etc.)

También son posibles conflictos y rivalidades con el imperialismo, con la expropiación de materias primas (petróleo, minas). Para ganarse el sostén de los trabajadores pueden realizar importantes concesiones, bajo la forma de aumentos salariales, salario mínimo garantizado, estabilidad en el empleo, seguridad social, etc., lo que constituye a menudo un mejoramiento efectivo en las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Al mismo tiempo, toda movilización independiente de los trabajadores es reprimida, y los sindicatos son sometidos, a menudo de modo orgánico, al estado (Brasil). La burocracia sindical tiende a convertirse en un apéndice del aparato del estado, y sirve para neutralizar toda lucha autónoma.

La era dorada: el populismo en el poder (1944–1964)

A excepción de México, que constituye un caso particular (el gobierno de Cárdenas en los años treinta), es después de la guerra cuando se configuran los grandes gobiernos populistas de Argentina, Brasil, Bolivia, Costa Rica, Guatemala. En Bolivia, en 1952, tuvo lugar una verdadera revolución interrumpida (para retomar el término empleado por Adolfo Gilly al referirse a la revolución mexicana de 1910–1917), y esto explica, por qué las primeras reformas concedidas por el MNR han sido tan radicales: expropiación de las minas, reforma agraria, disolución de las viejas fuerzas armadas de la oligarquía, etc. En Guatemala se asistió a un caso particular de “bonaparlismo de izquierda” (Jacobo Arbenz) en función de la influencia del Partido Comunista en el movimiento de masas y en ciertos engranajes administrativos del estado. En Brasil y en Argentina, las reformas son otorgadas desde arriba y la movilización obrera y popular es controlada por el aparato político y sindical populista.

Durante este período, los gobiernos aplican una política nacionalista o desarrollista de industrialización por sustitución de importaciones, apoyándose en el denominado “pacto populista” entre la burguesía industrial y los sindicatos: la “paz social” a cambio de aumentos salariales, de leyes sociales, etc.

El stalinismo va a jugar un rol muy importante en los inicios y el triunfo del populismo entre 1944–1946: en Argentina y en Bolivia, se alía con la derecha oligárquica y el imperialismo contra el populismo —calificado de “fascista”—, dejando así a Perón y al MNR el monopolio de las reivindicaciones nacionales; en Brasil, por el contrario, apoya acríticamente al varguismo y sus maniobras políticas. La lógica última de estos comportamientos, aparentemente contradictoria, es la misma: la neutralidad de Perón durante la guerra mundial y la posición prosoviética de Vargas (quien se convertía así, automáticamente, en un aliado de la URSS)... ¡El único criterio fue la política exterior soviética!

Ninguno de estos regímenes bonapartistas logró cumplir con las tareas de una verdadera revolución democrático–burguesa: no resolvieron la cuestión agraria —sea porque no tuvo lugar reforma agraria alguna (Brasil, Argentina), sea porque no tuvo ascendiente sobre los campesinos (Bolivia)—; no rompieron con el imperialismo ni obtuvieron una verdadera independencia nacional; sus planes de industrialización independiente fracasaron y la “burguesía nacional” eligió la vía de la asociación con el capital extranjero; finalmente, en ninguno de estos países se estableció una democracia estable. Esta experiencia histórica confirma así las hipótesis de Trotsky en La revolución permanente.: bajo una dirección burguesa, las conquistas democráticas (agrarias, nacionales, etc.) son limitadas, parciales y efímeras.

La crisis del populismo (1960– 1976)

La aspiración de sectores dinámicos de la burguesía a una política de desarrollo asociada al capital imperialista; la inquietud de las clases dominantes frente a un movimiento obrero y popular que amenazaba escapar a su control y la tendencia del imperialismo a favorecer los regímenes autoritarios, han conducido a los golpes de estado militares que voltearon a los gobiernos populares de Perón, Vargas y Arbenz en 1954–1955, y diez años más tarde, los de Goulart y Paz Estenssoro: el populismo entra en su etapa de crisis.

Esta crisis se intensifica a partir del triunfo de la revolución cubana en 1958 (el propio Movimiento 26 de Julio había nacido de una corriente populista: la Juventud Ortodoxa). Los acontecimientos cubanos tuvieron un gran impacto sobre las izquierdas del populismo de distintos países, provocando escisiones y la formación de grupos que evolucionaban hacia el marxismo y la revolución. Es el caso de Perú con el MIR (proveniente del APRA) de Luis de la Puente y Ricardo Napurí; de Venezuela, con la formación también del MIR, proveniente de Acción Democrática, animado por Domingo Alberto Rangel, Américo Martín y Moisés Moleiro. Rupturas más confusas e incompletas tuvieron lugar en Bolivia, con la formación del PRIN de Juan Lechín; en Argentina, con la constitución de Montoneros, y en Brasil, con el compromiso de los oficiales próximos a Brizola en los grupos de la izquierda armada (por ejemplo, el VAR–Palmares).

De un modo general, el campo político en el curso de los años sesenta y de los primeros setenta tendió a polarizarse entre revolución y dictadura militar, entre Cuba y el imperialismo. El espacio para el populismo nacional reformista se angostaba. El varguismo desaparecía, el peronismo se debilitaba, Acción Democrática y el APRA devenían abiertamente proimperialistas, el MNR se dividía en mil pedazos, etc. Es el momento en que el ciclo populista parecía ser un capítulo cerrado en la historia de América Latina.

La renovación socialdemócrata del populismo (de 1976 a hoy)

Históricamente, la Internacional Socialista (IS) —es decir, la socialdemocracia como corriente internacional— nunca tuvo demasiada influencia en América Latina, a excepción de Argentina y Uruguay. Su orientación resueltamente anticomunista y sus ligazones con el imperialismo estadounidense (vía el Partido Demócrata de los Estados Unidos) la hacían poco atrayente a los ojos de las masas. Con el impacto de la revolución cubana en el cono sur, las fuerzas socialdemócratas de Argentina y Uruguay entraron en crisis, sus juventudes se hicieron castristas y la IS perdió sus últimos apoyos en el continente (el PS chileno jamás había adherido a la IS).

Ahora bien, a partir de 1976 comienza una ofensiva política de la IS en América Latina que será coronada por el éxito. El punto de partida es el congreso de la IS que tuvo lugar en Ginebra en 1976, y donde se eligió a Willy Brandt para la presidencia de esa organización.

El mismo año tuvo lugar en Caracas el encuentro de dirigentes social-demócratas europeos y populistas latinoamericanos (en que participaron Haya de la Torre, Muñoz Ledo, etc.)

Las razones de esta ofensiva de la IS son múltiples: ante todo económicas —la crisis del petróleo en 1974 y la rivalidad del capital europeo con el estadounidense—, pero también ideológicas: un cierto declive de la guerra fría y el traumatismo que provocó en Europa el golpe de estado militar (sostenido por Estados Unidos) contra el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende en 1973.

El primer gran éxito de esta nueva orientación es el encuentro de Vancouver en 1978, donde 29 organizaciones latinoamericanas participan del congreso de la IS. A propuesta de los socialdemócratas suecos, se constituye un “grupo de trabajo” de la IS sobre América Latina, animado especialmente por Manley (PNP jamaiquino) y Peña Gómez (PRD dominicano), lo que significa una victoria de los suecos y sus aliados frente a la orientación más derechista del PSD alemán y de sus clientes latinoamericanos: Obdubar (PLN de Costa Rica) y Gonzalo Barrios (AD de Venezuela). Este mismo año, la IS avanza en este sentido, cuando interviene diplomáticamente (contra EE.UU.) en defensa de las elecciones libres en la República Dominicana, que dieron la victoria a Antonio Guzmán, del PRD.

En 1980 se reunió en Santo Domingo la “Primera Conferencia Regional de la IS para América Latina y el Caribe”, con la participación de decenas de organizaciones políticas latinoamericanas, en un arco político que va desde el Partido Liberal de Colombia (formación de la gran burguesía reaccionaria) hasta... el FSLN nicaragüense. El elemento predominante lo constituían, no obstante, los partidos populistas del continente (APRA, AD, PRD, PLN, PNP). Las decisiones adoptadas significaron un vuelco diplomático importante: sostener al FSLN y al FDR salvadoreño, en oposición a la política de los Estados Unidos en América Central.

Sin embargo, ciertos populistas rechazan esta orientación y se mantienen en sus posiciones anticomunistas tradicionales, como el PLN de Costa Rica y la AD de Venezuela (sostenidos por Mario Soares de Portugal y otros socialdemócratas de derecha), que llevan adelante su campaña contra el sandinismo. Luego se sumará el rechazo de otros sectores, y el conjunto de la IS y sus aliados latinoamericanos dejarán de sostener al FSLN y al FDR para limitarse a una política de arbitraje en el cuadro del Grupo de Contadora.

Falta saber aún por qué la mayoría de las fuerzas populistas del continente tienden hacia fines de los años setenta a “socialdemocratizarse”.

Podrían adelantarse algunos elementos explicativos para comprender este cambio:

• la política favorable a las dictaduras de la administración estadounidense (Nixon y enseguida Reagan) obliga a las fuerzas opuestas a los regímenes militares a buscar apoyos en Europa. Algunos dirigentes populistas (brasileños, bolivianos, chilenos) se exiliaron en Europa durante los años negros de las dictaduras militares y entraron entonces en contacto con los partidos socialdemócratas de Portugal, España, Francia, Suecia, Alemania Federal;

• el interés económico de ciertos sectores de las burguesías nativas de diversificar la dependencia y escapar así al control exclusivo del capital estadounidense;

• la pérdida de identidad nacionalista/antimperialista del populismo y la [7] necesidad de una renovación ideológica. Por el otro lado, el desarrollo del proletariado industrial y del movimiento obrero les obliga a encontrar una nueva forma de legitimidad, más “moderna”, menos usada, que el viejo paternalismo populista.

El proceso de socialdemocratización de estos partidos es desigual: en ciertos casos, es más profundo, creando formaciones híbridas, “socialpopulistas”, y jugando una doble función —populista y socialdemócrata— en el sistema político nacional (PNP en Jamaica); en otros, el lazo con la socialdemocracia es más “diplomático”, superficial, retórico (AD en Venezuela).

En la gran mayoría de los casos, no puede menos que afirmarse que estos partidos no han devenido partidos socialdemócratas —esto es, partidos obreros reformistas—, sino que permanecen como formaciones populistas, es decir, de naturaleza pequeñoburguesa / burguesa.

Esto resulta de la persistencia de su tradición populista, del tipo de lazos que mantienen con la clase obrera y los sindicatos (controlados desde el estado o a través de una burocracia pro–patronal), de su ideología, sobre todo reformista burguesa (sin referencias al socialismo), y, finalmente, de su funcionamiento clientelístico y caudillista, basado en una legitimidad carismática, muy diferente a la estructura burocrática moderna de la socialdemocracia. Dicho esto, no puede excluirse al advenimiento de una socialdemocralización parcial o total de ciertos movimientos populistas, comprendida la utilización por su parte de la referencia al socialismo (tal es el caso, por ejemplo, del PDT de Brizola en Brasil).

miércoles, 27 de octubre de 2010

Participación en las ganancias.

La CGT, a través de su abogado, Héctor Recalde, ha impulsado la ley de participación en las ganancias.

Esta participación está consagrada en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, junto con el control obrero de la producción y con la colaboración en la dirección de la empresa.

Entiendo que hay que dar una pelea por su aprobación pero sin dejar de hacer algunas delimitaciones ideológicas.

En primer lugar esta ley establece un premio a la productividad tarifado por ley. No otra cosa es la participación en las ganancias. Muchas empresas dan premios de este tipo. En el libro "Lecciones de Batalla", Gregorio Flores cuenta cómo su empresa, la FIAT, caminaba a los obreros con una serie de artilugios que eran muy difíciles de controlar por parte de estos.

Unas de las formas de cuidar que esto no ocurra es estableciendo el control obrero de la producción y la obligatoriedad de la apertura de libros. El proyecto de ley no contiene lo primero pero sí establece lo segundo con una salvedad. La empresa estaría obligada, por el artículo 18, a exhibir los libros a los trabajadores de la empresa y a la asociación sindical que tiene su representación (aquélla que tenga la personería jurídica).

No es contra el pago de un 10% de la ganancia neta de impuesto por lo que protestan las siete entidades que agrupan a la burguesía argentina. Es ese artículo 18 lo que las alarma.

En segundo lugar no prohíbe las paritarias que podría ser uno de los miedos de los trabajadores, que se busque reemplazar mediante este mecanismo, los aumentos periódicos de salarios.

En tercer lugar, si bien asigna al trabajador en negro la responsabilidad de terminar con esa situación, da alguna herramienta para que no quede tan en bolas. El artículo 21 establece una compensación para los trabajadores en negro. Para obtenerla "el trabajador no registrado deberá presentar declaración jurada sobre el nombre o razón social y actividad del empleador, lugar de trabajo, y su antigüedad en la empresa; y acreditar mediante información sumaria la veracidad de sus dichos."

La información sumaria se hace de la siguiente manera: Se va a un juzgado cualquiera con competencia en el lugar donde está el lugar de trabajo, el trabajador va con dos testigos que ratifican sus dichos y la información ya está hecha. El trámite es gratuito (Al menos así son las informaciones sumarias en otros casos). Hay que ver cómo se reglamentará en este aspecto la ley.

El artículo 23 establece que la ANSES "ante quien tramitarán las solicitudes de percepción de las compensaciones del Fondo Solidario, deberá, en forma inmediata, poner en conocimiento de la AFIP las solicitudes de pago efectuadas en los términos del presente capítulo a fin de verificar la veracidad de los hechos denunciados por el trabajador..."

Por último, el artículo 24 del proyecto establece una protección legal de un año para el trabajador que haya hecho ese trámite. "A partir de la presentación de la declaración jurada prevista en el artículo 22, el trabajador gozará de estabilidad en su puesto de trabajo, no pudiendo ser despedido suspendido ni modificadas sus condiciones de trabajo sin justa causa y previa autorización judicial durante el término de un (1) año. En caso de violación de la estabilidad aquí consagrada, el trabajador podrá optar entre su reinstalación en el puesto de trabajo o la percepción de las indemnizaciones que por aquel le correspondan con mas una indemnización equivalente al importe de las remuneraciones que habría devengado en el término de un año. Esta indemnización será acumulable con otras que pudieren corresponderle en virtud de otras disposiciones legales o convencionales."

Estos son los aspectos más positivos del proyecto de ley.

Sin embargo, hay que hacer algunas precisiones.

¿Devolución de plusvalía?

Basteiro, uno de los diputados firmantes, supuestamente socialista, ha dicho que esto sería una devolución de parte de la plusvalía que extrae el patrón. Esto es falso. La operación ideológica consiste en identificar plusvalía con ganancia. Si bien la fuente de la ganancia es la extracción de plusvalía, no toda extracción de plusvalía permite obtener ganancias. La plusvalía se extrae en la producción y la ganancia se realiza en el ámbito de la circulación. Así, un capitalista que extrae plusvalía puede perder en la competencia con otro más eficiente y tener pérdidas. El capitalista más eficiente (con menos costos) obtendrá ganancia no sólo a costa de sus trabajadores sino que se apropiará a su vez de la plusvalía extraída por el capitalista menos eficiente.

Aumento de la explotación.

Esta ley también plantea que si los trabajadores quieren obtener más ganancias van a tener que aumentar su nivel de explotación. Es decir, van a tener que ser más productivos. La finalidad es que aun cuando participen de las ganancias sean menos costosos que antes.

El papel de la burocracia sindical.

La CGT ha salido a defender su proyecto porque es de su riñón. Sin embargo, en su defensa ha alegado unos datos que desmienten que el modelo Nac & Pop de los Kirchner presente una tendencia a revertir el desigual reparto de la torta de los '90.

Así, en la página de la CGT puede leerse una nota suscripta por Schmidt y por Moyano, defendiendo el proyecto, donde se dice, entre otras cosas que: "Las quejas del empresariado sobre los costos o el impacto que esta medida puede tener en el universo laboral contrasta con los informes del Ministerio de Trabajo que dicen que la medición en moneda extranjera del costo en el sector manufactureras esta un 53% debajo del nivel observado antes de la caída de la convertibilidad.
Además, fuentes como la UBA y AEDA, destacan que la rentabilidad de las Empresas supera en un 90% los niveles previos a la devaluación."

Es decir, que este modelo Nac & Pop post-devaluación ha recuperado mucho más rápido la ganancia empresaria que los ingresos de los asalariados. Menores costos laborales que antes de la devaluación = Mayor rentabilidad que antes de la devaluación.

Es necesario recordar que uno de los principales impulsores de la devaluación fue Hugo Moyano.

La nota agrega por ejemplo lo siguiente: "Demás esta señalar las enormes ganancias en los sectores financieros, que acumularon en el 1er semestre del año 1937 millones de pesos, un 64% más que en el 2009, o las cerealeras que facturan desde 5000 pesos por minuto a 19.000 según el tamaño, lo cual explica que el promedio de rentabilidad de las 500 empresas más grandes, fue de 8.2% en los ’90 y desde el 2003 fue aumentando al 12.6%."

http://www.cgtra.org.ar/htdocs/index.php?news=1&id=155

Otra vez surge el papel de la burocracia, en este caso La Bancaria, que obtuvo una paritaria bajísima en contraste con el 64% de aumento de las ganancias en el sector financiero durante el 1º semestre de 2010.

El papel de la burocracia sindical se da también respecto del empleo en negro. Para un sindicato es más conveniente, respecto de las empresas chicas, cobrar una cometa por no controlar que recibir los aportes de un establecimiento de, por ejemplo, 100 obreros.

Esto hay que tenerlo en cuenta respecto de la ley de participación en las ganancias porque la burocracia utilizará su poder para controlar los libros, no para defender los intereses de los trabajadores, sino para ayudar a la patronal a evitar el pago de ganancias a cambio de un arreglito.

La posición del PO y del PTS

En la prensa nº 1131 Pitrola escribe una nota donde comienza delimitando el problema: "La participación en las ganancias de la empresa capitalista significa que una parte del salario pasa a depender del lucro de corto plazo de los patrones. Las necesidades del obrero como patrón del salario quedan desplazadas por la mayor o menor fortuna del capitalista. Para obtener un salario mayor, el obrero deberá aumentar su esfuerzo y gasto de energía para que el nivel del beneficio capitalista, del que pasa a depender el salario, crezca. En forma disimulada, se pasa a condicionar el salario a la 'productividad', sin siquiera la necesidad de capataces o supervisores. Bien mirado, se trata de la aplicación a rajatabla del mercado -el mismo que los K dicen que hay que domar y subordinar. Sin embargo, cualquiera sea el mejor empeño del trabajador, el resultado no depende de él, porque una sobreproducción desvalorizaría el trabajo contenido en el producto. La diferenciación de los salarios alcanzaría niveles extremos, porque dependería de los resultados desiguales de cada empresa."

Correcto desde el punto de vista económico.

En el párrafo siguiente comete un error, capaz que por desconocer el texto del proyecto: "Pero en la economía real, el capitalista no declara sus ganancias, las disimula en sus libros – no solamente para evadir impuestos, sino para engañar al fisco e incluso a los accionistas minoritarios, de modo de poder pagarles dividendos más bajos. Para que la participación en los beneficios fuese genuina, los trabajadores deberían tener acceso a los libros y controlar la producción –pero no es esto lo que propone Recalde, que sabe bien que es intolerable para el capitalismo."

El proyecto de ley en principio permite el acceso a los libros del capitalista. Contra esto alza su voz alarmada la burguesía argentina.

También es correcto el diagnóstico respecto de la lucha económica de la clase obrera cuando dice: "Aun en este caso remoto, la participación en las ganancias agudizaría la competencia entre los obreros de las diferentes empresas, porque el éxito dependería de la posibilidad de desplazar al rival del mercado. Los partidarios de esta participación buscan asociar los obreros a las estructuras de dirección de las empresas a través de la burocracia sindical. En determinadas condiciones, cada vez más frecuentes, como en las crisis capitalistas, es un arma idónea para deflacionar el salario, o para reducir la jornada de trabajo en conjunto con el salario."

http://po.org.ar/articulo/po1131085/justo-ahora

Ampliando en el mismo sentido ver:

http://po.org.ar/articulo/po1146052/tomada-y-uia-confirman-prensa-obrera
http://po.org.ar/articulo/po1147076/los-obreros-no-somos-socios-del-capital

El PTS tiene conceptos similares al respecto, caracterizando al proyecto de reaccionario al igual que el PO.

http://www.pts.org.ar/IMG/article_PDF/pts_org_ar16081.pdf
http://www.pts.org.ar/IMG/article_PDF/pts_org_ar16082.pdf

La crítica es correcta, es un premio a la productividad tarifado por ley. Implica que se aumente la explotación de los obreros. Eso sí es reaccionario.

Lo que no es reaccionario es aquéllo de lo que viene acompañado: el control de libros de la empresa, ya sea por los trabajadores como por la asociación sindical. Sin el artículo 18, contra el que despotrica la burguesía, la ley no tiene sentido.

El control de los libros

Trotsky decía, en su Programa de Transición, que "La abolición del 'secreto comercial' es el primer paso hacia un verdadero control de la industria. Los obreros no tienen menos derechos que los capitalistas a conocer los 'secretos' de la empresa, de los trusts, de las ramas de las industrias, de toda la economía nacional en su conjunto. Los bancos, la industria pesada y los transportes centralizados deben ser los primeros sometidos a observación. Los primeros objetivos del control obrero consisten en aclarar cuales son las ganancias y gastos de la sociedad, empezando por la empresa aislada, determinar la verdadera parte del capitalismo aislado y de los capitalistas en conjunto en la renta nacional, desenmascarar las combinaciones de pasillo y las estafas de los bancos y de los trusts; revelar, en fin, ante la sociedad el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia.(...) Si la abolición del secreto comercial es la condición necesaria de control obrero, ese control representa el primer paso en el camino de la dirección socialista de la economía."

Está claro que, según el proyecto, el secreto no es abolido, ya que los trabajadores y el sindicato mantedrían un deber de reserva. Pero conocerían el estado de la empresa, lo que no es poco y es progresivo.

Por eso creo que debería apoyarse este proyecto exigiendo además el resto de los derechos consagrados en el artículo 14 bis.

- Participación en las ganancias

- Control obrero de la producción

- Colaboración en la dirección

No hay razones para que se reconozca uno de los derechos (participación) y no los otros dos que están en el mismo párrafo de la Constitución Nacional. No hay razones para elegir exigir el cumplimiento de un derecho y no el de los otros dos.

- Control de los libros de las empresas por parte de los trabajadores

Sin este derecho la ley no tiene sentido.

- Reconocimiento de la personería gremial de la CTA y participación de la misma en el Consejo Nacional de Participación Laboral en las Ganancias que establece el Proyecto.

Por ejemplo, el gremio del neumático está en la CTA y no podría tener representantes en ese Consejo ya que sólo admite a representantes de la CGT.

- Derogación de la ley de asociaciones de profesionales y consagración de la libertad sindical

Es parte de una lucha fundamental contra la burocracia sindical y hace que el control de los libros de la empresa adquiera más valor todavía.

El proyecto puede consultarse en

http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=6837-D-2010

martes, 26 de octubre de 2010

Letanía K: “Este gobierno no reprime” / Cronología de 8 años de represión K a la protesta social.

Se repite hasta el cansancio que este gobierno no reprime la protesta social. Es decir, es una letanía. La mejor forma de contrarrestarla es usar la memoria, esa que intentan manipular a su antojo para legitimarse como lo menos malo.

Para eso, ayudado por la memoria traigo al recuerdo algunos hechos represivos protagonizados por el Gobierno Nacional, por la patota sindical, por las fuerzas de seguridad nacionales (Prefectura, Gendarmería, Policía Federal) o hechos ocurridos en Santa Cruz donde son dueños y señores de la provincia. A nivel del resto de las provincias la situación es igual o peor.

Esto es parte de una verdadera política de estado, de estado burgués.

16/07/2004: Represión en la legislatura porteña.

"El 16 de julio de 2004 una manifestación en contra de la reforma del Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires convocada por varias organizaciones sociales culminó con serios incidentes. Los desmanes se prolongaron por varias horas y el edificio de la Legislatura Porteña sufrió destrozos. Algunas horas después de los incidentes, policías de civil y sin identificación detuvieron a veinticuatro personas en las inmediaciones del lugar. Basándose casi exclusivamente en los testimonios de los policías que efectuaron las detenciones y haciendo una utilización abusiva y desproporcionada del Código Penal, la jueza de instrucción Silvia Ramond dispuso el procesamiento con prisión preventiva de quince personas a las que les imputo los delitos de coacción agravada, privación ilegítima de la libertad agravada, daño calificado y resistencia a la autoridad. En tiempo récord la Sala V de la Cámara del Crimen confirmó los procesamientos y los encarcelamientos preventivos. En dos oportunidades los abogados de las personas detenidas pidieron la excarcelación de sus defendidos pero ambos pedidos fueron rechazados por la jueza interviniente y confirmados por los camaristas de la sala V. Tanto la jueza como los camaristas Guillermo Navarro, Mario Filosof y Rodolfo Pociello Argerich utilizaron como único argumento para mantener a los manifestantes privados de su libertad el monto de la pena en abstracto que podría corresponderles según los delitos imputados, desnaturalizando de esta manera el encarcelamiento preventivo al transformarlo en una pena anticipada, lo que vulnera el principio de inocencia reconocido en el artículo 18 de la Constitución Nacional." (Informe Anual CELS, 2005).

El ensañamiento policial y judicial contrasta con las loas escritas por los intelectuales K al día siguiente de los hechos. El informe del CELS incluso desmiente en parte la nota de Vertbitsky. Esto es llamativo porque este último preside el CELS.

Los intelectuales K.

El 17/07/04 salieron publicadas un par de notas en Página/12. La nota de Eduardo Videla decía: “Protesta sin lugar para la convivencia: Una manifestación contra el Código Contravencional porteño derivó en incidentes protagonizados por grupos minoritarios que provocaron destrozos en la Legislatura. El despliegue policial fue discreto, para “evitar una escalada de violencia”. Hubo 23 detenidos y numerosos heridos.”

23 detenidos y numerosos heridos ¡Menos mal que el despliegue policial fue discreto! El resto de la nota es un panegírico de la actuación policial. Sin embargo, las contradicciones no tardan en aparecer. El supuesto intento de ingreso violento a la legislatura por parte de trotskystas que alega Vertbitsky haciendo gala de un macartismo digno del mejor peronista reaccionario contradice la propia nota de Videla de donde surge que estas organizaciones : “Sobre Perú, desde Hipólito Yrigoyen a la Avenida de Mayo, estaban los grupos piqueteros, bajo las banderas del Polo Obrero y un nutrido grupo del MST y otras organizaciones de izquierda. Aguardaban expectantes hasta que avanzó por Perú un grupo de 15 hombres de la Infantería, quien sabe con qué propósito pues, apenas caminaron cien metros, quedaron encerrados por los manifestantes que venían detrás.”

Nota de Videla: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-38291-2004-07-17.html

Nota de Vertbitsky: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-38300-2004-07-17.html

Nota de Wainfeld pintando a Kirchner como si fuera Allende, sólo en La Moneda: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-38292-2004-07-17.html

19/08/2004: Detenciones en Caleta Olivia.

“El 19 de agosto de 2004 unas doscientas personas, en su mayoría mujeres, se congregaron frente al Municipio de Caleta Olivia en reclamo de fuentes de trabajo. Ante la falta de respuesta marcharon hacía la playa de tanques petroleros de la firma TERMAP SA y permanecieron dentro del lugar. La protesta culminó con la firma de un acuerdo con ofrecimiento por parte del Municipio de puestos de trabajo.

A las 48 horas de finalizado el conflicto, el juez penal provincial Marcelo Bailaque ordenó la detención de veinticinco personas. La mayoría de los detenidos fueron liberados al día siguiente. Sin embargo, basándose en informes de inteligencia elaborados por la policía provincial, el magistrado dispuso el encarcelamiento preventivo de seis manifestantes por considerarlos los cabecillas, pese a que algunos de éstos ni siquiera habían participado de la toma de la playa de tanques. Haciendo una aplicación abusiva y desproporcionada del Código Penal, el juez procesó a los manifestantes por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, amenazas, usurpación, resistencia a la autoridad y entorpecimiento de la actividad industrial."
(CELS, Informe Anual, 2005)

Estas detenciones luego fueron desestimadas por el Tribunal Superior de Santa Cruz manifestando que: “la intervención del Poder Judicial debe ser definitivamente prudente —en particular el fuero penal— frente a los reclamos sociales provenientes de sectores de la población marginados por las políticas económicas erráticas de años anteriores; los magistrados deben juzgar los hechos exigiendo el cumplimiento de la ley, pero sin renunciar a la solución conciliada de los conflictos. Los justiciables, a su vez, deben procurar el ejercicio racional de sus derechos, de conformidad a las leyes que los reglamentan (art. 14 CN) y recordar que el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por la Ley Suprema (art. 22 CN)”.

Sin embargo, el CELS, en una nota señala “El fallo bajo análisis parece marcar un cambio en la postura anteriormente asumida por el juez Ricardo Napolitani frente a hechos similares. En efecto, en julio de 1999, el entonces juez federal Napolitani procesó a los líderes de una manifestación que bloqueo la ruta 3 e impidió el ingreso a la ciudad de Comodoro Rivadavia. En aquella oportunidad el magistrado entendió que el delito de entorpecimiento del transporte, regulado en el artículo 194 del Código Penal, no solo atentaba contra la norma penal, sino también contra la Constitución, la moral y las buenas costumbres, y la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

¿Quién sabrá los motivos del cambio del Dr. Napolitani? De todos modos, la autoridad que nombró a este Juez nombró al Juez de 1999 y no al de 2004.

30/11/2004: Violenta represión a desocupados en Las Heras, provincia de Santa Cruz. El caso Carina Sauco.

"El día 30 de noviembre de 2004, 65 personas se presentaron en dependencias de la empresa OIL de la ciudad de Las Heras, provincia de Santa Cruz, a fin que comenzar a trabajar. Pese a que todas ellas habían aprobado el examen médico correspondiente, la empresa le impidió el ingreso a 23 personas aduciendo que no cumplían con los dos años de residencia en la provincia exigidos por una ley provincial. La negativa motivó una reacción por parte de los desocupados, quienes en primer lugar permanecieron en la puerta de la empresa y luego ingresaron a la misma en señal de protesta.

A partir de una denuncia realizada por la empresa, la jueza subrogante Graciela Ruatta de Leone ordenó la detención de todas las personas que estaban participando de la toma. A la madrugada diez personas fueron detenidas en el lugar. Luego de indagarlos, la jueza ordenó la libertad de tres de ellas debido a que no figuraban en la lista de 65 personas presentada por la empresa. Al día siguiente, la jueza en persona junto a personal policial se presentó en la casa de uno de los manifestantes, en donde un grupo de desocupados estaba llevando a cabo una reunión para evaluar los pasos a seguir. Nueve personas, ocho varones y una mujer de nombre Carina Sauco, fueron detenidas en el lugar y trasladadas a la comisaría. A Sauco la alojaron provisoriamente en la cocina del destacamento, separada de los hombres, con sus manos atadas.

Según su relato, ingresó un oficial de apellido Borquez, la insultó y comenzó a patearla mientras le preguntaba dónde estaba su marido Claudio Bustos. Una mujer policía de apellido Sánchez le pidió a Borquez que dejara de patearla ya que advirtió que Sauco estaba embarazada. Borquez no cesó en su accionar y la manifestante cayó al piso. El policía con el bastón de goma empezó a aplastarle la panza, primero abajo y después arriba, mientras le gritaba que en Las Heras no había lugar para el hijo de dos delincuentes. Cuando cesó el castigo, Sauco comenzó a sufrir pérdidas y contracciones muy fuertes, por lo que pidió que la llevaran con urgencia al hospital. Debió esperar más de una hora hasta el arribo de un médico al destacamento quien al observar el estado en que se encontraba la detenida indicó que debían trasladarla inmediatamente al hospital. Pese al consejo del médico, Sauco debió permanecer una hora más detenida hasta que la llevaron al hospital. Una vez en el hospital, los médicos le confirmaron que el bebé había muerto. El 3 de diciembre de 2004, la jueza Cristina de los Angeles Lembeye reasumió sus funciones e inmediatamente dispuso la libertad de las personas detenidas y la eximición de prisión de Claudio Bustos. Una vez que los hechos tomaron estado público, el gobierno de Santa Cruz anunció que impulsaría una investigación para deslindar responsabilidades."
(CELS, Informe Anual 2005)

“Avisé que estaba embarazada” http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-45270-2004-12-27.html

07/02/2006: Nuevamente represión en Las Heras:

"En la madrugada del 7 de febrero de 2006 hubo una masiva manifestación frente a la alcaldía de Las Heras, provincia de Santa Cruz, en reclamo de la liberación del dirigente sindical Mario Navarro, alojado allí luego de haber sido detenido a partir de una orden judicial la noche anterior cuando se retiraba de un estudio de radio.

Al momento de ser aprehendido, Navarro era el dirigente que, enfrentado con la conducción oficial del gremio encabezaba las protestas de los trabajadores petroleros en reclamo de la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias.

La movilización culminó con graves enfrentamientos y más de 30 personas, entre policías que custodiaban el lugar y manifestantes, resultaron lesionadas, y muchas con heridas de bala. El suboficial Jorge Sayago resultó gravemente herido y murió mientras era trasladado a un centro asistencial. Los peritajes determinaron que Sayago había recibido una herida de arma blanca en su espalda y un impacto de proyectil de arma de fuego en una de sus clavículas, aunque fue un fuerte golpe en su cabeza lo que le provocó una fractura de cráneo y su posterior deceso.

Ante el pedido del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, el gobierno nacional creó un Comité de Crisis e, inmediatamente, llegaron a la zona alrededor de 250 efectivos de Gendarmería Nacional. El secretario de Seguridad Interior, Luis Tibiletti, viajó también a la ciudad para presidir el comité y dirigir personalmente el operativo de desalojo de la ruta provincial 43, que los trabajadores petroleros mantenían cortada desde el 23 de enero. En una declaración pública, el presidente de la Nación Néstor Kirchner habló de intencionalidad política en los hechos y consideró que no era casualidad que sucedieran en su provincia, a la vez que defendió el accionar policial.

Al referirse al dirigente petrolero Mario Navarro, Kirchner manifestó que “no es violento porque yo lo conozco, es un hombre que milita en otras ideas, pero en la noche algunos aprovecharon a disparar cobardemente”.

La jueza de Instrucción de Pico Truncado, Graciela Ruata de Leone, se hizo cargo de la investigación y ordenó, a solicitud del fiscal de la causa Walter Martínez, detener a 5 personas —4 mayores de edad y 1 menor, ninguna de ellas perteneciente al gremio petrolero—. El operativo se llevó a cabo el 24 de febrero por un grupo de operaciones especiales de la Policía de Santa Cruz, con apoyo de la Gendarmería Nacional. Otras 14 personas fueron detenidas a los pocos días, entre ellas 2 delegados del gremio petrolero.

Diversos reclamos se levantaron en contra del accionar de la policía provincial y la actuación de la doctora Ruata de Leone. La concejala justicialista de Las Heras, Roxana Totino, aseguró que las detenciones ordenadas por la jueza habían sido producto de “una caza de brujas” y que no hacían más que “incrementar el clima de tensión en el lugar”.

Se realizaron marchas contra la presencia de la Gendarmería en la zona y unas 100 personas, ante el temor de ser detenidas, se refugiaron en una iglesia, cuyo párroco, Luis Bicego, denunció que la zona se encontraba en virtual estado de sitio con policías de civil efectuando detenciones masivas.

El 27 de febrero de 2006 el propio jefe de la policía santacruceña, Wilfredo Roque, presentó una denuncia ante la jueza Ruata de Leone a raíz de reclamos que le hicieron llegar familiares de los detenidos, quienes denunciaron diversos hechos de violencia policial cuando los primeros sospechosos de la muerte del policía fueron trasladados a la ciudad de Puerto Deseado.

Por su parte, sacerdotes y laicos de las comisiones de pastoral social de la Iglesia Patagónica regional Patagonia-Comahue se sumaron a la denuncia del párroco Bicego mediante un comunicado difundido por la agencia católica AICA. En el comunicado se cuestiona “el accionar de las fuerzas de seguridad, que mantienen amedrentada y en estado de zozobra a la población” y se señala que en Las Heras “no se está garantizando el Estado de derecho propio de una democracia”. El 15 de marzo de 2006, renunció a su cargo el gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo junto a todo su gabinete de ministros. Si bien Acevedo manifestó que su dimisión se debía a “razones personales”, los serios incidentes acaecidos en la ciudad de Las Heras generaron una crisis política en la provincia que precipitó la renuncia del gobernador. En su lugar asumió el vicegobernador de Santa Cruz, Carlos Sancho.

El presidente de la Nación reconoció el accionar violento de la policía local al momento de producirse las detenciones: “cuando los fueron a detener se excedieron y los golpearon. Yo no avalo jamás este tipo de cosas”.

Los familiares de los detenidos ampliaron sus denuncias sobre torturas y solicitaron la presencia en el lugar de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Su titular, Hebe de Bonafini, viajó a Las Heras, y manifestó públicamente que pudo comprobar personalmente que, en efecto las torturas a los detenidos habían ocurrido.

El 10 de abril de 2006 la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT), con sede en Ginebra, Suiza, realizó un llamado al gobierno argentino, en el que expresó su “preocupación por la seguridad y la integridad física y psicológica de las personas detenidas en estos hechos, de todos y cada uno de los miembros de sus familias y en general de la población de la ciudad de Las Heras”.

La OMCT remarcó “el deber de las autoridades argentinas de respetar el derecho legítimo y constitucional de los ciudadanos a la manifestación y a la protesta social, y de obrar de conformidad con los compromisos adquiridos como Estado Parte de la Convención Contra la Tortura”. Asimismo, instó a las autoridades argentinas a: “llevar a cabo una investigación exhaustiva, independiente e imparcial, por parte de instancias civiles, en torno de los graves hechos arriba denunciados, con el fin de identificar a los responsables, llevarlos ante un tribunal independiente, justo e imparcial y aplicarles las sanciones penales, y/o administrativas previstas por la ley”.

A mediados de abril, la jueza Ruata de Leone procesó sin prisión preventiva a once policías por apremios ilegales cometidos durante las detenciones de los primeros sospechosos a partir de la denuncia del jefe de la policía provincial Wilfredo Roque. Además, la magistrada decretó el procesamiento sin prisión preventiva del comisario Horacio Enrique Herrera por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El 2 de noviembre, dos personas fueron detenidas —un mayor de edad y un menor—, que se suman a los seis detenidos acusados de los delitos de homicidio agravado, lesiones y coacción agravada. Además, la jueza Ruata de Leone pidió la detención del dirigente Mario Navarro por considerarlo instigador de los incidentes que culminaron con el asesinato del suboficial Sayazo”
(CELS, Informe Anual 2007).

Otra vez las teorías conspirativas, la defensa del accionar policial y su crítica luego que la verdad es conocida.

http://www.lafogata.org/06arg/arg3/arg_18-01.htm
http://www.youtube.com/watch?v=kRfApWdQDkg
http://www.izquierda.info/modules.php?name=News&file=article&sid=81
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-63653-2006-02-27.html
http://correpi.lahaine.org/?p=671
http://www.aporrea.org/internacionales/n74327.html

10/10/2006: Hospital Francés (Tercerizando la represión).

“El 10 de octubre de 2006, mientras trabajadores del Hospital Francés se encontraban realizando una asamblea en reclamo del pago de salarios, un grupo de gente ingresó al hall del sanatorio y los desalojó violentamente mediante patadas y golpes. Varias personas resultaron heridas, entre ellas periodistas y el diputado nacional Carlos Tinirello. Efectivos de la policía ingresaron al lugar y también fueron atacados por la patota. El director asociado del hospital, Alejandro Cilento, denunció que el día anterior personas vinculadas a los gremialistas lo arrinconaron en su oficina, lo golpearon, le arrojaron un bibliorato que le cortó la nariz y lo amenazaron con un cuchillo. Alrededor de treinta personas, entre dirigentes gremiales y agresores, fueron detenidas y procesadas por el juez de Instrucción Javier Anzóategui por los delitos de lesiones leves, amenazas, atentado a la autoridad y daño agravado. Entre los procesados se encuentran el interventor del hospital José Luis Salvatierra y los directores Walter González y Alejandro Cilento, quienes fueron considerados por el magistrado como posibles instigadores. El juez también procesó al líder de la patota Sergio Muhamad, empleado de la ciudad de Buenos Aires, militante del Partido Justicialista e integrante de la agrupación Jóvenes K que apoya al presidente Kirchner, quien fue filmado agrediendo a trabajadores y policías. Al tomar estado publico la noticia sobre la participación de Muhamad en los incidentes, y ante las denuncias de los dirigentes sindicales, el jefe de Gabinete Alberto Fernández desvinculó al gobierno nacional al aclarar que: “en la política ocurre que agrupaciones se alínean detrás de conducciones y las conducciones no lo saben”. Tan sólo una semana después funcionarios del gobierno debieron nuevamente salir a dar explicaciones por un grave hecho de violencia durante una movilización” (CELS, Informe Anual 2007).

Hospital Francés: hay 33 procesados http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=854363

El juez acusó a los interventores: Sostuvo que la patota era su custodia http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=854364

http://edant.clarin.com/diario/2006/10/12/um/m-01288880.htm

http://edant.clarin.com/diario/2006/10/12/um/m-01289068.htm

Camazo en el Hospital Francés:
http://www.youtube.com/watch?v=8x3DZ07CqU4

Video sobre la Patota: http://www.youtube.com/watch?v=VPdizICq5ug

Otro video sobre la patota: Golpean a legislador nacional. “Están amenazando que nos van a matar, es la patota de Alberto Fernández, es la patota que ha mandado el interventor … Alberto Fernández es el responsable de esto … Están gritando y ya lo ve y ya lo ve, es la gloriosa jotapé … hasta donde van a llegar con las actitudes represivas … “ y le gritan “preguntale a se (inentendible) a dónde llegamos”. “Esta la patota que vienen mandando para repriminirnos”
http://www.youtube.com/watch?v=7vUaikEKiCk

“El Gordo Tuto”, entre la barra de Chacarita y el peronismo porteño http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/74359-24118-2006-10-12.html

“Procesados a dos bandas: El interventor José Luis Salvatierra y Sergio “La Tuta” Muhamad son dos de los veintitrés procesados por la protesta y represión en el Hospital Francés. Críticas de los delegados por el fallo que los imputa.” http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-75403-2006-10-31.html

17/10/2006: Traslado de restos de Perón a quinta de San Vicente. La burocracia sindical es toda la misma mierda.

“ El 17 de octubre una movilización convocada por la CGT para trasladar los restos del ex presidente Juan Domingo Perón a una quinta en la localidad de San Vicente, provincia de Buenos Aires, culminó con violentos enfrentamientos entre distintos sectores sindicales. Los desmanes se prolongaron por horas y fueron trasmitidos en directo por distintos canales de televisión. La batalla campal entre sindicalistas culminó con decenas de personas heridas, algunas por arma de fuego. Un manifestante, Emilio Quiroz, fue filmado efectuando varios disparos con un arma de fuego contra sindicalistas rivales, por lo que fue detenido y procesado. Al hacerse pública la noticia de que Quiroz pertenecía al gremio de los camioneros, Hugo Moyano, titular de la CGT y aliado del gobierno, fue sindicado como responsable de los hechos de violencia. Ante la lluvia de críticas, el presidente Kirchner consideró públicamente que los disturbios estuvieron preparados para perjudicarlo. “Las cosas no suceden de casualidad. Hay que apuntar contra Kirchner para frenar el nuevo país que necesitamos”, manifestó el presidente.”

Esta vez, enfrentamiento entre burócratas. Como en el caso del asesinato de Mariano Ferreyra, el Gobierno agita teorías conspirativas.

“Kirchner afirmó que la violencia de ayer "no fue de casualidad" y que buscaron perjudicarlo” http://edant.clarin.com/diario/2006/10/18/um/m-01292759.htm

“Hugo Moyano dijo que los incidentes fueron armados y se despegó de Quiroz” http://edant.clarin.com/diario/2006/10/18/um/m-01292561.htm

12/09/2007: Represión en Cañadón Seco:

“El 12 de septiembre, unos cincuenta trabajadores de la empresa petrolera EMPASA cortaron la ruta nacional nº 3 a la altura del acceso a Cañadón Seco, a pocos kilómetros de Caleta Olivia, en reclamo del cambio de encuadramiento sindical.

Por el bloqueo quedaron varados en la ruta los ómnibus que trasladaban a militantes que se dirigían a un acto en Río Gallegos del que participaría el entonces presidente Kirchner, lo que generó un clima de gran tensión en el lugar.

El jefe del operativo de seguridad, el comandante Raúl Mesa de Gendarmería Nacional, informó a los manifestantes que debían despejar la ruta ya que existía una orden judicial que así lo establecía. Los trabajadores se negaron a hacerlo y exigieron que les fuera exhibida tal orden. Ante la negativa, se produjeron forcejeos y los gendarmes detuvieron a Jorge Chanapa, vocero de los manifestantes. La detención de Chanapa provocó la reacción de los trabajadores, a lo que los efectivos de Gendarmería respondieron con gases lacrimógenos y balas de goma.

La periodista Adela Gómez, que se encontraba en el lugar cubriendo la protesta para la emisora radial FM XXI de Caleta Olivia, recibió dos impactos de posta de goma en la parte posterior de la pierna derecha y debió ser hospitalizada.

Ante los cuestionamientos sobre el violento accionar de Gendarmería, el titular de la regional Santa Cruz, comandante general Roberto Caserotto, aseguró que sus hombres fueron trasladados al lugar por orden de la justicia federal y que actuaron ante el temor de que se produjeran enfrentamientos entre los manifestantes y quienes se trasladaban en los ómnibus.

Desde el gobierno provincial también se sostuvo que la orden de actuar fue impartida por la justicia federal. En el boletín 865, el Ejecutivo provincial manifestó que ante el corte de ruta de los trabajadores de EMPASA “el Fiscal perteneciente a la Justicia Federal con asiento en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut [que tiene competencia territorial], ordenó el procedimiento de desalojo, produciéndose incidentes entre efectivos de Gendarmería Nacional y un grupo de manifestantes”. El fiscal federal de Comodoro Rivadavia, Norberto Bellver, desmintió la versión sostenida en conjunto por el Ejecutivo provincial y por Gendarmería, y recalcó que no emitió ninguna orden por escrito para expulsar a los manifestantes. Sin embargo, Bellver justificó el accionar de Gendarmería al aclarar: “El responsable de Gendarmería puede actuar en prevención o ante la comisión de un delito. El corte de ruta es un delito; entonces, actuó en consecuencia”. Por su parte, la jueza federal de Comodoro Rivadavia Eva Liliana Parcio aseguró que no libró ninguna orden de desalojo.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, ordenó al jefe de la Gendarmería Nacional Héctor Schenone que detectara al efectivo que disparó balas de goma sobre los manifestantes y se le instruyera el sumario correspondiente para darle de baja de la institución. Además del gendarme que disparó contra la periodista, fueron separados de la institución el jefe del operativo, comandante Raúl Mesa, y dos efectivos más que participaron de la represión.”
(CELS, Informe Anual 2008).

¿En este caso la represión habrá estado justificada para permitir el paso de los ómnibus K?

30/01/2008: Represión en el Casino.

Apenas Cristina asumió el mando presidencial reprimen a los trabajadores del Casino usando a la Prefectura Naval.

Este conflicto había empezado como un lock-out de Cristóbal López (el mismo que está en Paraná Metal), un empresario amigo de los K.

Casino, chalecazo y represión - 30/01 http://www.youtube.com/watch?v=ZI88hP2ICro

El 11/01/2008 hubo un preaviso de represión
http://www.youtube.com/watch?v=n9yFxl6Is48&NR=1

Con anterioridad, la represión había sido "tercerizada" en la patota sindical del SOMU (obreros marítimos) que habían entrado por la fuerza al comedor del casino. Una conocida perdió un embarazo de 4 meses. Un tiempito antes el principal dirigente del SOMU, el Caballo Suárez, había ido a una reunión de la OIT con Cristina. En esa excursión parece que lo encontraron con merca o borracho. No es el punto, aunque no se podría esperar otra cosa de un burócrata descompuesto.

http://po.org.ar/articulo/po1017052/defendamos-al-cuerpo-de-delegados

Sobre la patota del SOMU:

http://www.youtube.com/watch?v=umOnPzmXkqk
http://www.youtube.com/watch?v=63h3FT0I0Is
http://www.youtube.com/watch?v=aDTkSyce8Rc

Documental sobre el Casino: http://www.ojoobrero.org/peliculas/casino.html

07/08/2008: Conflicto del campo. Represión en Plaza de Mayo.

Varias organizaciones piqueteras intentan acampar en Plaza de Mayo, durante el conflicto del campo, para tratar de instalar una campaña contra el hambre y por vivienda. Son reprimidos y acusados de tener palos y bombas molotov (que nunca aparecieron).

LA MARCHA DE LA FEDERAL http://po.org.ar/articulo/po1045131/marcha-de-federal

http://www.youtube.com/watch?v=2rvqZrxblhk

04/09/2008: Incendio de Trenes en Merlo y Castelar.

Se incendian trenes del Sarmiento en Castelar y Merlo. Aníbal Fernández acusa a José María Escobar de haber encabezado los incendios diciendo que tiene videos y ordena su detención.

Es decir, intentan judicializar a un militante político.

Los videos nunca aparecieron. Le dio letra a los fachos de C5N que empezaron a acusar a ese compañero de vándalo. En el juicio C5N y Eduardo Feinmann ofrecieron una suma de dinero para conciliar el juicio que se están comiendo.

http://www.youtube.com/watch?v=aPRg9lWy6XY

25/09/2009: Represión en Kraft – Terrabusi.

“Durante los meses de junio y julio de 2009, los trabajadores de la empresa Kraft se organizaron para exigir la adopción de medidas para la prevención de la gripe A. Como respuesta a esos reclamos –que incluyeron la suspensión de tareas y protestas en las oficinas administrativas–, la empresa despidió a 155 trabajadores que habían participado en esas protestas, sin lugar a indemnización, en tanto consideró que habían realizado actos contrarios a la ley.

Los trabajadores entonces ocuparon parte de la fábrica en reclamo contra los despidos. La toma se produjo el 7 de septiembre de 2009 y fue desalojada por un operativo policial ordenado por un juez. La empresa, que ya había denunciado en la justicia penal la manifestación en sus oficinas administrativas, solicitó el desalojo. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria que no permitió resolver el conflicto, y el 9 de septiembre se retiró de la negociación y dejó las tratativas directamente a las partes. La protesta de los trabajadores se complementó con reclamos y manifestaciones en la autopista Panamericana y en la ciudad de Buenos Aires. El 21 de septiembre, con el conflicto vigente, el Ministerio de Trabajo volvió a intervenir e intimó a la empresa, como requisito para el desarrollo de las negociaciones, a cumplir con el pago integral de los salarios de la última quincena de todos los empleados. El 24 de septiembre de 2009, el titular del sindicato de la alimentación, Rodolfo Daer, que se había mantenido al margen de la disputa, señaló públicamente que “el conflicto que llevan adelante los trabajadores de Kraft Foods se ha ‘ideologizado’ y, como consecuencia, ha producido ‘desbordes irreparables’ que generan ‘una profunda dificultad’ en la búsqueda de una solución”. Por su parte, el 25 de septiembre, la dirigencia industrial advirtió su preocupación por el conflicto de Kraft (ex Terrabusi) y cuestionó “la pasividad del ministro frente a los crecientes conflictos laborales”, que generan “inseguridad en la industria”. Ese mismo día, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, declaró en una radio: “Hablé con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y pedí que en esto fuéramos un poco más contundentes. El fin a este conflicto tiene que ponerse, y a corto plazo”. El 25 de septiembre de 2009, después de las 17 horas, se produjo una violenta represión policial que terminó con la toma del establecimiento, y con 12 personas heridas y 65 detenidas. La policía de la provincia de Buenos Aires –con 300 efectivos– reprimió a los trabajadores que se encontraban dentro y fuera de la planta. La orden de represión fue dictada por el juez penal de Garantías de San Isidro, Ricardo Costa. El juez justificó la medida en tanto “el legítimo derecho de huelga” se habría transformado en un aparente “actuar delictivo” de los trabajadores despedidos, que resistieron el procedimiento con piedras, palos, bulones y botellas. Uno de los delegados, que se encontraba dentro de la fábrica, Oscar Soria, relató que ese día “(los policías) se nos vinieron encima. Algunos compañeros se entregaron. A uno, con las manos levantadas, le dispararon y lo hirieron debajo de la rodilla. A otra compañera la levantaron de los pelos y le golpearon la cabeza contra el piso varias veces, me han dicho que se ve con claridad en Crónica. Y no contentos con eso, cuando está totalmente dominada, la patean”. La empresa, como si nada hubiese pasado, a las 21 horas del mismo día 25 de septiembre de 2009 emitió un comunicado en el que calificó de “normalizada” la situación de la planta y anunció que retomaría la actividad lo antes posible. La Unión Industrial Argentina, sin mencionar el accionar policial, manifestó “preocupación y temor” por el conflicto en la empresa. La CGT, por su parte, repudió el hecho de que “los trabajadores fueron desalojados violentamente por orden de un juez, cosa que no ocurrió por cuatro meses cuando se bloquearon las rutas argentinas por las patronales rurales”. El 28 de septiembre, la empresa amplió los despidos e impidió el ingreso de los delegados sindicales. La prensa informó: “Cuando esta mañana llegaron a la fábrica, se encontraron con una escribana que entregaba, en la puerta del establecimiento, cartas documento a los miembros de la comisión interna en las que se les informaba que estaban impedidos de ingresar”. La empresa había solicitado, ante la justicia, el retiro de sus fueros para despedirlos y en consecuencia “se entregaron cartas documento a una veintena de trabajadores anunciándoles suspensiones por 15 días”.
(CELS, Informe Anual 2010).

La Bonaerense reprime en Kraft luego de que varios integrantes o partidarios del gobierno nacional, entre otros Moyano y Aníbal Fernández, prepararan el terreno para justificar la represión.

http://www.youtube.com/watch?v=VVpH2fXDQNM

Posición de Hugo Moyano respecto de Kraft

11/09/2009 "Quieren Libertad sindical, ahí la tienen"
http://prensa.cancilleria.gov.ar/noticia.php?id=18713723
http://il.youtube.com/watch?v=gUG841DDbXQ

23/09/2009 “Criticó Moyano la toma de Kraft”
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1177803

22/09/2009 Moyano: "La toma de Kraft está politizada"
http://www.ambito.com/noticia.asp?id=483481

22/09/2009 Moyano dice que en el conflicto de Terrabusi actúa la "ultraizquierda"
http://www.mdzol.com/mdz/nota/161447-Moyano-dice-que-en-el-conflicto-de-Terrabusi-act%C3%BAa-la-ultraizquierda/

Anibal Fernandez pidiendo contundencia "sin represión" a Scioli

“La Casa Rosada presionó a Scioli: Aníbal Fernández le había pedido "una acción contundente" ante la toma de Kraft; internas en el gabinete”

http://prensa.cancilleria.gov.ar/noticia.php?id=18798804
http://www.youtube.com/watch?v=o5lAMzL3ocg

Posición de la Embajada de los EEUU

Kraft: la Embajada de EE.UU. pidió alcanzar una solución "duradera": En diálogo con lanacion.com, voceros de la representación reconocieron el contacto con la autoridades argentinas "con el objetivo de lograr lo antes posible" un acuerdo; Scioli pidió a la empresa "máxima prudencia y predisposición"

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1179963

Si esto no fue preparar el terreno para la represión, aun cuando la ejecute la bonaerense, ya no se qué es favorecer la represión.

Terminando.-

La caterva de miserables a sueldo del Gobierno que salieron a diferenciar a la patota sindical de la Unión Ferroviaria, compuesta también por barrabravas, de Moyano y la CGT oficialista no son más que eso, miserables.

Los que dicen que este gobierno no reprime tienen la misma catadura moral. Mercenarios de la pluma (Feinmann, Forster, Anguita, Barone, Russo, etc).

Esos son los casos que fui recordando. En algunos de ellos copié la reseña del CELS porque además de ser mejor que lo que podría haber hecho es el resultado de una investigación sistematizada y que proviene de un organismo que políticamente es afín al gobierno.

No puse nada de Subte, ni de choferes de larga distancia, ni de Atilra, etc porque además de ser conocidos ya el texto es bastante extenso. En estos últimos casos la tercerización de la represión, a través de patotas sindicales, se manifestó en toda su plenitud.