miércoles, 20 de octubre de 2010

La burocracia que llena estadios asesina militantes

Hoy 20 de octubre de 2010 la burocracia sindical ferroviaria asesinó a un militante del Partido Obrero, e hirió a otras dos personas (una de ellas de un balazo en la cabeza).

Hace años que las tercerizadas son una realidad en el Ferrocarril Roca. Durante un tiempo estas desaparecieron pero volvieron por sus fueros en 2007 cuando la UGOFE se hizo cargo de la concesión que le quitaron a Taselli (el mismo que en Río Turbio asesinó a mineros).
Las tercerizadas son falsas cooperativas que hacen figurar a sus empleados como socios. Muchos de sus dueños reales son sindicalistas de la Unión Ferroviaria (CONFER S.A., ECOCRED S.A, AUMONT S.A, MAPRA S.R.L., S.G.C., EXPERVIAS S.R.L, HERSO S.A, ROTTIO S.A, HUNTER, SAP S.A, Cooperativa de Trabajo Unión del Mercosur Ltda., LIMBA, Aceros Zapla, BR-T, Amanci, Copacre, entre otras).

La consecuencia es la precariedad laboral de miles de trabajadores que deberían estar encuadrados en ferroviarios, que carecen en cambio de todo tipo de protección legal y cobran salarios misérrimos.

En estos días en que la Presidenta dice que no hay plata para pagar el 82% Móvil habría que avisarle que la tercerización laboral es una de las causas de que haya menor recaudación previsional. Ella que vive hablando de la década infame del menemato nada hace por eliminar la legislación flexibilizadora de esa época.

Desde hace años también que los trabajadores tercerizados luchan por ser incorporados a la planta permanente del Ferrocarril Roca. Con ese conjunto de trabajadores viene haciendo un trabajo interesante el activismo de izquierda, principalmente el PTS. Izquierda Socialista tiene una representación importante en el Sarmiento.

Es lógico que esta lucha sea atacada con tanta violencia por la burocracia sindical. No sólo pone en peligro su hegemonía sobre los trabajadores ferroviarios del sindicato, sino que afecta estos negocios de las cooperativas.

Es necesario recordar que la hegemonía es consenso más coerción. Hoy prevaleció esta última en forma manifiesta.

Esto también plantea otra cuestión que está presente en el Programa de Transición de la fundación de la IV Internacional: El armamento del proletariado. No sólo es necesario para que triunfe la insurrección y se tome el Palacio de Invierno. También es necesario para esto, para resguardar al activismo. Si los partidos revolucionarios que reivindican el Programa de Transición quieren lograr la hegemonía sobre le proletariado van a tener que empezar a considerar seriamente, no sólo la tarea de legitimación, de convencimiento, sino también la otra pata, el uso organizado de la fuerza.

Pero este ataque no es nuevo.
Fue patético ver a los Nac & Pop saliendo a decir que Pedraza está con Duhalde, que los sindicalistas K no hacen eso, que la violencia no sólo es de los sindicalistas peronistas, etc (seguro que ya se olvidaron de Madonna Quiroz, el chofer de Moyano, o de Tuta Muhammad el barra brava de Chacarita que laburaba para Alberto Fernández y que fue filmado formando parte de la patota que mandaron para reprimir en el Hospital Francés).
Obviamente que eso lo han dicho anónimos tuiteros. El personal político Nac & Pop ha aparecido más que compungido, exigiendo juicio y castigo a los culpables.

Algunos se indignaron de que los zurdos recordemos a la Triple A o a la JSP. No veo el motivo de la indignación. La AAA, la JSP, la JPRA (jotaperra), la CNU, eran todas organizaciones cuya finalidad era paramilitar, es decir, asesinar al activismo de izquierda con el amparo del Estado. Los disparos contra una columna del PO no fueron casuales. No es que dispararon a lo primero que se movía. Las organizaciones marchan encolumnadas e identificadas con banderas. ¿Y la Policía Federal Divisón Ferrocarril? Bien gracias. Se asesinaba y se asesina al amparo del Estado.

No hay diferencias esenciales entre estos burócratas (Moyano, Cavalieri, Barrionuevo, Pedraza, Yasky, Vanegas, Michelli, etc). Esto es así desde hace años. Tan es así que ya lo analizaba Trotsky en 1940, antes de que apareciera el peronismo.

Los dejo con el bueno de León:

Los sindicatos en la época del imperialismo

Luego del asesinato de León Trotsky en 1940, se encontró sobre su escritorio de trabajo en Coyoacán, México, el presente artículo, seguramente escrito poco antes de su muerte. Evidentemente no se trata de un trabajo acabado, sino más bien representa los trazos iniciales para la futura elaboración de un tema.

Existe una característica común en el desarrollo, o más correctamente en la degeneración, de la modernas organizaciones sindicales en todo el mundo; a saber, su relación estrecha y su crecimiento junto al poder estatal. Este proceso es característico en la misma proporción en los sindicatos neutrales, socialdemócratas, comunistas y "anarquistas". Este hecho por sí solo muestra que la tendencia hacia el "crecimiento paralelo" es intrínseca no sólo a esta o aquella doctrina, sino que se deriva de condiciones sociales comunes a todos los sindicatos.

El capitalismo monopolista no se basa en la competencia ni en la iniciativa privada libre, sino en el control centralizado. Las camarillas capitalistas que están a la cabeza de los poderosos trusts, carteles, consorcios financieros, etcétera, ven la vida económica desde las mismas alturas en que lo hace el poder estatal; y para cada paso que dan requieren la colaboración de este último. A su vez, los sindicatos en las ramas más importantes de la industria, se encuentran desprovistos de la posibilidad de aprovecharse de la competencia entre las diferentes empresas. Se ven obligados a enfrentarse a un adversario capitalista centralizado e íntimamente ligado con el poder del estado. De aquí surge la necesidad de los sindicatos a adaptarse al Estado capitalista y a competir por su cooperación, en tanto permanecen en posiciones reformistas, es decir en posiciones de adaptación a la propiedad privada. A los ojos de la burocracia del movimiento sindical la tarea principal reside en "liberar" al Estado de la influencia del capitalismo, en debilitar su dependencia de los trusts y en atraerlo a su lado.

Esta posición está en completa armonía con la posición social de la aristocracia y de las burocracias obreras, que luchan por una migaja en la repartición de los superbeneficios del capitalismo imperialista.

Los burócratas obreros hacen lo imposible, tanto en palabras como en hechos, para demostrar al Estado "democrático" cuán indispensables y dignos de confianza son en tiempos de paz y especialmente en tiempos de guerra. Al transformar a los sindicatos en órganos del Estado, el fascismo no inventa nada nuevo, lleva simplemente a su última consecuencia las tendencias inherentes al imperialismo.

Los países coloniales y semicoloniales no están bajo la influencia del capitalismo nativo, sino del capitalismo extranjero. Este hecho, sin embargo, no debilita, sino por el contrario refuerza la necesidad de los lazos prácticos, diarios, directos, entre los magnates del capitalismo y los gobiernos que, en esencia, están supeditados a esos magnates, o sea, los gobiernos de los de los países coloniales y semicoloniales. En la medida en que el capitalismo imperialista crea, tanto en las colonias como en las semicolonias, una capa de aristocracia y burocracia obreras, estas últimas requieren el apoyo de los gobiernos coloniales y semicoloniales y semicoloniales en calidad de árbitros. Esto constituye la base social más importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos de las colonias y en general de los países atrasados. Esto asimismo constituye la base para la dependencia de los sindicatos reformistas al Estado.

En México los sindicatos han sido transformados por ley en instituciones semiestatales y han asumido de modo natural, un carácter semitotalitario. La estatización de los sindicatos, según la concepción de los legisladores, se introdujo en beneficio de los obreros de asegurarles influencia en la vida económica y gubernamental. Pero, en tanto que el capitalismo imperialista domine el Estado nacional, y en tanto pueda derribar, con ayuda de las fuerzas reaccionarias internas, la poca estabilidad de la democracia, y reemplazarla con una dictadura fascista descarada, en esa misma medida la legislación relativa a los sindicatos puede convertirse fácilmente en un arma en las manos de la dictadura imperialista.

Consignas para liberar a los sindicatos.

De lo que antecede podría deducirse a primera vista la conclusión de que los sindicatos dejan de ser tales en la época imperialista. No dejan casi ningún lugar a la clase obrera para la democracia obrera que, en sus buenos tiempos, cuando el comercio libre reinaba en la esfera económica, constituía el contenido de la vida interna de las organizaciones obreras. En ausencia de democracia obrera no puede haber ninguna contienda libre para influir sobre los miembros del sindicato. Y a causa de esto, desaparece para los revolucionarios el campo principal de trabajo en los sindicatos. Semejante posición sería, sin embargo, completamente falsa. No podemos elegir el terreno y las condiciones para nuestra actividad de acuerdo con nuestras simpatías o antipatías. Es infinitamente más difícil luchar en un estado totalitario o semitotalitario que en una democracia, para influir sobre las masas trabajadoras. Exactamente lo mismo se puede decir decir de los sindicatos cuyo destino refleja el cambio que ha sufrido el curso de los estados capitalistas. No podemos renunciar a la lucha para obtener influencia sobre los obreros de Alemania, simplemente porque el régimen totalitario haya hecho extremadamente difícil este trabajo en ese país. No podemos, exactamente del mismo modo, renunciar tampoco a la lucha dentro de las organizaciones tampoco a la lucha dentro de las organizaciones obreras creadas por el fascismo. Aún menos podemos renunciar al trabajo sistemático dentro de los sindicatos de tipo totalitario o semitotalitario simplemente porque dependen directa o indirectamente de un estado de un Estado obrero o porque la burocracia quite a los revolucionarios la posibilidad de trabajar de forma libre dentro de los sindicatos. Es necesario llevar a cabo una lucha en todas las condiciones concretas que se hayan creado por el desarrollo precedente, incluidos aquí los errores de la clase obrera y los crímenes de sus dirigentes. En los países fascistas y semifascistas es imposible realizar un trabajo revolucionario que no sea clandestino. Es preciso adaptarse a las condiciones concretas existentes en los sindicatos de cada país con el objeto de movilizar a las masas, no solamente contra la burguesía, sino también contra el régimen totalitario dentro de los mismos sindicatos y contra los dirigentes que refuerzan este régimen. La primera consigna para esta lucha es: INDEPENDENCIA COMPLETA E INCONDICIONAL DE LOS SINDICATOS FRENTE AL ESTADO CAPITALISTA. Esto significa una lucha cuyo objetivo es convertir a los sindicatos en órganos de las amplias masas explotadas y no en órganos de la aristocracia obrera.

La segunda consigna es: DEMOCRACIA SINDICAL. Esta segunda consigna surge directamente de la primera y presupone para su realización la completa libertad de los sindicatos del Estado colonial o imperialista.

En otras palabras, los sindicatos en la época actual no pueden ser simplemente los órganos de la democracia, como lo fueron en la época del capitalismo de la libre empresa y no pueden, además, seguir siendo por más tiempo políticamente neutrales. Es decir, no se pueden limitar a servir las necesidades cotidianas de la clase obrera, no pueden seguir siendo anarquistas, es decir, no pueden seguir ignorando la influencia decisiva del Estado en la vida de los pueblos y las clases. No pueden seguir siendo reformistas, ya que las condiciones objetivas no dejan ningún lugar para cualquier reforma seria, duradera. El papel de los sindicatos en nuestro tiempo es, pues, o el de servir como instrumento secundario del capitalismo imperialista para la subordinación y el disciplinamiento de los obreros y para obstruir la revolución, o, por el contrario, el sindicato puede convertirse en el instrumento del movimiento revolucionario del proletariado.

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La neutralidad de los sindicatos es completa e irremisiblemente una cosa del pasado, que desapareció junto con la libre democracia burguesa.

De lo que se ha dicho se desprende muy claramente que a pesar de la degeneración progresiva de los sindicatos y de su crecimiento paralelo con el estado imperialista, el trabajo dentro de los sindicatos no sólo no ha perdido ninguna importancia sino que sigue siendo como antes, el trabajo más importante para cada revolucionario del partido. El problema en cuestión es esencialmente la lucha por influir sobre la clase obrera. Cada organización, cada partido, cada facción, que se permitan una posición ultimatista en relación a los sindicatos, es decir, que en esencia vuelva su espalda a la clase obrera, solamente a causa de la insatisfacción con el estado actual de sus organizaciones, cada organización que actúe de ese modo está destinada a desaparecer. Y , debemos decirlo, merece perecer.

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En tanto que el papel principal en los países atrasados no lo desempeña el capitalismo nacional sino el capitalismo extranjero, la burguesía del país ocupa, en el sentido de su posición social, una posición insignificante y en desproporción al desarrollo de la industria. Teniendo en cuenta que el capital extranjero no importa obreros, sino que proletariza a la población nativa, el proletariado del país comienza bien pronto a desempeñar el papel mas importante en la vida del país. En esas condiciones el gobierno nacional, en la medida en que procura resistir al capital extranjero está obligado en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado. Por otra parte los gobiernos de aquellos países atrasados que consideren inevitable o más provechoso marchar hombro con hombro con el capital extranjero, destruirán las organizaciones obreras e implantarán un régimen más o menos totalitario.De este modo, la debilidad de la burguesía nacional, la ausencia de tradiciones de gobierno en las pequeñas comunidades, la presión del capitalismo extranjero y el crecimiento relativamente rápido del proletariado, minan las bases de cualquier clase de régimen democrático estable. Los gobiernos de los países atrasados, es decir, coloniales y semicoloniales, asumen en todas partes un carácter bonapartista o semibonapartista y difieren uno de otro en lo siguiente: que algunos tratan de orientarse en una dirección democrática, buscando el apoyo de los trabajadores y de los campesinos, mientras que otros instauran una forma de gobierno cercana a la dictadura militar-policiaca. Esto determina asimismo el destino de los sindicatos. Permanecen bajo la custodia especial del Estado o son sometidos a una cruel persecución. El tutelaje por parte del Estado está dictado por dos tareas que éste tiene que afrontar: atraerse a la clase obrera a su lado, ganando así un apoyo para la resistencia contra las pretensiones excesivas por parte del imperialismo, y al mismo tiempo, disciplinar a los trabajadores a los trabajadores poniéndolos bajo el control de una burocracia.

El capitalismo monopolista y los sindicatos.

El capitalismo monopolista está cada vez menos ansiosos de ajustarse a la independencia de los sindicatos. Exige de la burocracia reformista y de la aristocracia obrera, que picotean las migajas de su mesa de banquete, que se transformen en su policía política ante los ojos de la clase obrera. Si esto no es logrado, la burocracia obrera es desalojada y reemplazada por los fascistas. Digamos de paso que todos los esfuerzos de la aristocracia obrera como sirviente del imperialismo, no pueden a la larga, salvarla de la destrucción. La intensificación de las contradicciones entre las clases en cada país, el agudizamiento del antagonismo entre un país y otro, producen una situación en la que el imperialismo capitalista puede tolerar puede tolerar (hasta cierto punto) una burocracia reformista, siempre que ésta funcione como un accionista, pequeño pero activo, de sus empresas imperialistas, y de sus planes y programas tanto dentro del país como en escala mundial. El reformismo social debe transformarse en socioimperialismo para poder prolongar su existencia, pero sólo para prolongarla y nada más, pues en ese camino, en general, no existe ninguna salida.

¿Significa esto que en la época del imperialismo es completamente imposible la existencia de sindicatos independientes? Sería totalmente erróneo plantear el problema de esta manera. Lo que es imposible es la existencia de sindicatos independientes o semiindependientes de carácter reformista. La existencia de sindicatos revolucionarios, que no sean accionistas de la política imperialista, sino que se planteen como tarea esencial el derrumbamiento de la dominación capitalista, es enteramente posible. En la época de la decadencia imperialista los sindicatos pueden ser independientes en realidad sólo en la medida en que sean conscientes de su papel de órganos de la revolución proletaria. En este sentido el programa de reivindicaciones transitorias (El Programa de Transición) adoptado por el último congreso de la IV Internacional no sólo es el programa para la actividad del partido, sino que es en sus características fundamentales, el programa para la actividad de los sindicatos. El desarrollo de los países atrasados se distingue por su carácter combinado. Dicho de otro modo, la última palabra de la tecnología, de la economía y de la política imperialista, se combinan en estos países con el primitivismo y atraso tradicionales. Esta ley puede ser observada en las más diversas esferas de desarrollo de los países coloniales y semicoloniales, incluso en el movimiento sindical. El capitalismo imperialista actúa aquí en su forma más cínica y descarada. Lleva a un suelo virgen los métodos más perfeccionados de gobierno tiránico. En el movimiento sindical de todo el mundo se ha observado en los últimos tiempos una inclinación hacia la derecha y hacia la supresión de la democracia interna. En Inglaterra el movimiento minoritario en los sindicatos ha sido aplastado (no sin la ayuda de Moscú); los dirigentes del movimiento sindical son en la actualidad, especialmente en el terreno de la política exterior, los agentes obedientes del partido conservador. En Francia no hubo posibilidad para la existencia independiente de sindicatos stalinistas; por lo que los stalinistas se unieron con los llamados sindicatos anarcosindicalistas bajo la dirección de Jouhaux y como resultado de esta unificación se produjo un cambio general del movimiento sindical, no hacia la izquierda sino hacia la derecha. La dirección de la CGT, es pues, la agencia más directa y más abierta del capitalismo imperialista francés.

En los Estados Unidos el movimiemto sindical ha pasado en los últimos años por su periodo más borrascoso. El ascenso del CIO (Comité de Organizaciones Industriales) es la prueba más evidente de la existencia de tendencias revolucionarias entre las masas trabajadoras. Es un hecho significativo y notable en el más alto grado que, a pesar de todo, la nueva organización sindical "de Izquierda "apenas fundada cayó bajo la influencia férrea del Estado Imperialista. Las luchas entre los dirigentes de la vieja AFL (Federación Americana del Trabajo) y la nueva CIO se reducen en gran medida a la lucha por conquistar la simpatía y el apoyo de Roosevelt y su gabinete.

No menos aleccionador, aunque en sentido diferente, es el cuadro del desarrollo de la degeneración del movimiento sindical en España. En los sindicatos socialistas los elementos dirigentes que en alguna proporción representaban la independencia del movimiento sindical fueron echados a un lado. En lo que se refiere a los sindicatos anarcosindicalistas, se convirtieron en instrumento de los republicanos burgueses; de este modo los dirigentes anarcosindicalistas, de una oposición "absoluta" al Estado y a la política en general, devinieron en ministros burgueses de los más conservadores. El hecho de que esta metamorfosis ocurriera en circunstancias de una guerra civil no quita fuerza a su importancia. La guerra acelera los procesos, expone sus características básicas, destruye todo lo que está podrido, lo que es falso y equívoco y pone al desnudo todo lo que es esencial. La tendencia de los sindicatos hacia la derecha se debió a la exacerbación de las contradicciones internacionales y de clase. Los jefes del movimiento sindical sintieron o comprendieron, o se les dio a entender, que no era el momento de jugar a la oposición.

Cada movimiento de oposición en el ámbito sindical, especialmente entre las cumbres dirigentes, amenaza con provocar una agitación violenta entre las masas y crear dificultades al imperialismo nacional. De aquí surge el viraje de los sindicatos hacia la derecha, y la supresión de la democracia obrera dentro de ellos. El rasgo fundamental, el viraje hacia el régimen totalitario, se manifiesta también en el movimiento sindical del mundo entero.

Debemos hacer mención también de Holanda, donde no sólo el movimiento reformista y sindical fueron los más seguros apoyos de capitalismo imperialista, sino donde también la llamada organización anarcosindicalista estuvo de hecho bajo el control del gobierno imperialista. El secretario de esta organización, Sneevliet, fue, como diputado del parlamento holandés y a pesar de sus platónicas simpatías por la IV Internacional, el que más estuvo interesado en que se descargara la cólera del gobierno sobre las organizaciones sindicales.

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En los Estados Unidos el Departamento del Trabajo con su burocracia izquierdista, tiene como tarea la subordinación del movimiento sindical al Estado democrático y es preciso decir que hasta ahora esta tarea ha sido realizada con cierto éxito.

La nacionalización de los ferrocarriles y de los campos petroleros en México no tienen nada que ver por supuesto con el socialismo. Es una medida de capitalismo de Estado en un país atrasado, que de este modo trata de defenderse del imperialismo extranjero por un lado y del otro, de su propio proletariado. La administración de los ferrocarriles, de los campos petroleros, etc., por medio de organizaciones obreras, no tienen nada en común con el control obrero sobre la industria, pues, la esencia de la cuestión en esta administración es que se realiza por medio de la burocracia obrera que es independiente de los obreros, pero que al contrario, depende completamente del Estado burgués. Esta medida por parte de la clase dirigente persigue el objetivo de disciplinar a la clase obrera, haciéndola más industriosa en el servicio de los intereses comunes del Estado que, en la superficie parecen identificarse con los intereses de la clase obrera. En realidad lo que sucede es otra cosa. Toda la tarea de la burguesía consiste en liquidar los sindicatos como órganos de la lucha de clases y sustituirlos por una burocracia sindical que funcione como el órgano de dirección sobre los obreros y a través de la cual ejerce su hegemonía el Estado burgués. En estas condiciones, la tarea de la vanguardia revolucionaria es dar una lucha por la completa independencia de los sindicatos y por la introducción de un verdadero control obrero sobre la actual burocracia sindical, la que se ha convertido en la administradora de los ferrocarriles, de las empresas petroleras, etc.

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Los acontecimientos de los últimos tiempos (antes de la guerra) han demostrado con especial claridad que el anarquismo, que en lo que respecta a la teoría no es más que el liberalismo llevado a sus últimos extremos, fue en la práctica, una pacífica propaganda ejercida en el seno de la república democrática, cuya protección requería. Si dejamos a un lado los actos terroristas individuales, etc., el anarquismo como sistema político y como movimiento de masas, sólo distribuyó material de propaganda bajo la pacífica protección de las leyes. En condiciones de crisis los anarquistas siempre hicieron lo opuesto a lo que pensaban en tiempos de paz. Esto fue señalado por el mismo Marx, al aludir a la experiencia de la Comuna de París. Y esta característica se repitió en escala infinitamente mayor en las experiencias de la revolución española.

Los sindicatos democráticos, en el viejo sentido de la palabra, o sea, los organismos en el seno de los cuales luchaban más o menos libremente diferentes tendencias, no pueden existir actualmente. Del mismo modo que es imposible restablecer el Estado democrático burgués, es imposible asimismo restaurar la vieja democracia obrera. El destino de uno refleja la suerte de la otra. De hecho la independencia de los sindicatos en el sentido de clase, en sus relaciones con respecto al Estado burgués puede ser asegurada en las condiciones actuales, solamente por una dirección completamente revolucionaria, es decir por la dirección de la IV Internacional. Esta dirección, claro está, tiene que ser racional y asegurar a los sindicatos el máximo de democracia concebible en las condiciones concretas presentes. Pero sin la dirección política de la IV Internacional la independencia de los sindicatos es imposible.

jueves, 7 de octubre de 2010

Crisis mundial capitalista: sobre el acierto de un pronóstico.

Hace casi un año (29/10/09) salía un artículo de Jorge Altamira en la Prensa Obrera nº 1106. Se llamaba La metástasis de la crisis capitalista mundial y en ella se analizaba el rumbo de la crisis.

http://po.org.ar/articulo/po1106099/metastasis-de-crisis-capitalista-mundial

Cito este artículo porque hoy, un año después, sigue vigente, lo que muestra la fecundidad del análisis de comprensión de la realidad y de las perspectivas de su desarrollo.

Ya la nota comenzaba con un acierto cuando decía:

"La prensa financiera viene anunciando desde hace un tiempo “el fin de la crisis”. Las cifras que se anunciarán esta semana sobre el Producto Bruto de Estados Unidos deberán reconfortarla: un aumento de más del 3% en el trimestre de junio a septiembre. Mayor algarabía deberá producirle la noticia de que el alza viene acompañada de una disminución de los inventarios.

Este dato, que en principio es un síntoma de desconfianza en la sustentabilidad de la reactivación, significa que no fue necesario un aumento de la demanda de stocks. (...) "


Unos cinco meses después, el 05/02/10, el diario El País de España titulaba:
Histeria colectiva en los mercados y en uno de sus párrafos se podía leer "Los datos económicos publicados en Estados Unidos confirmaron que la recuperación económica va a ser parcial. El empleo no se recupera y la productividad crece a costa de ese menor empleo y de unos salarios cuyo ritmo de ajuste es inferior, al tiempo que los pedidos a fábrica de diciembre sugieren que los empresarios siguen tirando de los inventarios para hacer caja."

http://www.elpais.com/articulo/economia/Histeria/colectiva/mercados/elpepueco/20100205elpepieco_17/Tes

Ese dato evidentemente era correcto antes incluso que se publicaran los informes de fin de año en los que se basa la nota de El País.

Acertar sin el diario del lunes tiene que tener algún mérito.

El núcleo de la cuestión, según Altamira, era que "La ‘recuperación’ es el producto del aumento enorme de los gastos del Estado (...) Esta política supone que una ‘recuperación’ podría revalorizar las tenencias de los bancos y reanudar, en forma indolora, sin la quiebra de bancos grandes, el proceso financiero que condujo a la bancarrota (...) Pero esto ha producido un nuevo ciclo especulativo en medio de la bancarrota (por ejemplo en las Bolsas), con el Estado bancando la especulación con emisiones de dinero y endeudamiento público (...) la desregulación financiera no es, en sí misma, una causal de la crisis, sino un derivado de la quiebra de los patrones monetarios internacionales, con su secuela de devaluaciones de las monedas y volatilidad de las tasas de interés y de los precios. (...) la crisis fiscal y su impacto sobre las divisas de los países más importantes deberán llevar a un desfallecimiento en la capacidad de salvataje del Estado y a la creación de una nueva crisis financiera en el marco de la bancarrota actual. (...) Como se puede apreciar, el desarrollo de la crisis y la intervención rescatista del Estado no es más que una metástasis progresiva que se desplaza por todo el cuerpo de la sociedad capitalista en la forma de una espiral, o sea desarrollando todas las contradicciones potenciales de la crisis. (...) China ha enfrentado la crisis con un ‘plan estímulo’ gigantesco (...) la mayor parte del subsidio financiero ha ido a la especulación inmobiliaria y bursátil, y la destinada a la industria o a la infraestructura ha aumentado la sobrecapacidad de producción prevaleciente. (...) esta política acentúa el desequilibrio que ha llevado a la presente crisis, pues pretende mantener la maquinaria exportadora a todo precio, con la contrapartida de una acumulación impresionante de reservas monetarias. Pero ahora Estados Unidos no puede absorber la exportación china ni garantizar la intangibilidad de las reservas. Por eso existe una presión mundial para que China reequilibre el negocio mediante la revalorización de su moneda y el aumento de las importaciones. China, en cambio, ha pegado su divisa al dólar. Pero tampoco tiene alternativa, porque una revalorización llevaría a la quiebra a los exportadores, que en su mayoría ensamblan material importado, y haría crecer la deuda interna medida en dólares, con la consiguiente posibilidad de una cadena de incumplimientos.(...) para reequilibrar a la economía mundial y ofrecer una salida a la crisis norteamericana, China debería abrir su mercado interno a la producción extranjera, y en primer lugar su sistema financiero. China intenta avanzar por este camino, en especial mediante la aceleración de los procedimientos capitalistas en el campo, donde se está creando un mercado de tierras. Pero por esta misma razón, China necesita contar con un activo desarrollo industrial que capture la fuerza de trabajo que libera el campo. En definitiva, la bancarrota mundial confronta a China con todas las contradicciones desatadas por la restauración capitalista. (...) Europa. La devaluación conjunta de Estados Unidos y de China deja como el pato de la boda a Europa y a Japón, cuyas maquinarias exportadoras empiezan a crujir como consecuencia de la revalorización del euro y del yen. Japón ya ha tenido su crisis política con el hundimiento del partido democrático liberal y un giro de orientación. En Europa, la cosa es más grave debido al desarrollo desigual de sus integrantes. Es así que el impacto de la crisis en España e Italia es enorme; la famosa solidez de los bancos españoles ha demostrado ser un mito fabricado por una campaña de información mentirosa. Su sistema bancario se encuentra descapitalizado y con un elevado padrón de incobrables. (...) En esta dialéctica de la crisis mundial, una recuperación norteamericana deberá operar como un factor de presión sobre Europa, Japón y, en especial, China. La devaluación del dólar es un arma del capital norteamericano para reafirmar su supremacía mundial haciendo uso de la crisis. Todas las maniobras o propuestas para desplazar la supremacía monetaria del dólar son funcionales a la política devaluatoria de Estados Unidos. Mediante la devaluación, Estados Unidos licua su deuda con el exterior. Al mismo tiempo, cuando sus acreedores insinúan un cambio en sus tenencias de reservas, le basta impulsar una suba de la tasa de interés para provocar un reflujo de capitales a su territorio y poner en jaque a las monedas rivales. La crisis mundial ha fortalecido la capacidad del capital norteamericano frente a sus rivales, aún más afectados por esta crisis y con menores recursos para hacerle frente. En las últimas semanas, la reducida tasa de interés en Estados Unidos ha impulsado un repetido casino internacional, que consiste en sacar prestado en dólares para especular en países con rendimientos superiores. Es así que se ha producido una ola de revalorizaciones de las monedas de los países emergentes. Brasil, por ejemplo, ha recibido cinco veces más dinero en la Bolsa que en inversiones directas; en Argentina, la suba de la deuda pública ha sido escandalosa. Esto significa que estos países han quedado sometidos a los vaivenes del dólar, pues una revalorización de éste provocaría un retorno de capitales a Estados Unidos. La crisis mundial no ha atenuado las tendencias especulativas, como aseguran los partidarios de la intervención del Estado en los rescates, sino que la ha acentuado."

Luego de ese artículo fueron saliendo otras notas sobre la crisis mundial. En comunicaciones internas se explicaba a la militancia la situación de la cuestión de la deuda en los PIIGS, haciendo especial hincapié en Grecia y en España. Luego estalló la piñata griega y el salvataje no fue el del estado griego o de los bancos griegos sino el de los bancos franceses y alemanes que tenían deuda griega y que controlan la banca de ese país. ¿Grecia? Un protectorado.

Esto era la ratificación plena de que el salvataje estatal hace metástasis y extiende la crisis antes que contenerla. De crisis financiera a crisis fiscal, a crisis de la deuda, a crisis monetaria, todo a nivel mundial. La ley del movimiento, el desarrollo de las contradicciones.

La nota señala otra tendencia que es la de la utilización, por parte de EEUU, de la devaluación de su moneda y de la fijación de la tasa de interés de la FED, como arma contra los restantes estados. Esta cuestión es mencionada constantemente ne la nota. La tendencia a devaluaciones y revaluaciones de las monedas en el contexto de la crisis mundial.

Ayer 06 de octubre de 2010 se publica una extensa nota que se titula "Bernanke desata la primera "guerra monetaria" del siglo XXI" "Es una guerra monetaria internacional". Éste fue el anuncio de Brasil, confirmado ahora por el FMI. La FED envilece el dólar con su política monetaria, provocando pérdidas a los tenedores de activos y dañando a las potencias exportadoras. Los emergentes, China y Japón, ya han declarado la guerra a la FED. (...) La crisis financiera y económica que estalló en 2007 se está transformando ahora en una guerra monetaria a nivel mundial con importantes implicaciones a nivel geopolítico. (...) En una primera fase, los principales bancos centrales del planeta, liderados por la todopoderosa Reserva Federal de EEUU (FED), aplicaron una bajada histórica de tipos hasta niveles próximos al 0%. Posteriormente, se lanzaron a poner en marcha programas extraordinarios para expandir el crédito mediante la compra masiva de todo tipo de activos (deuda pública, bonos hipotecarios y corporativos), el llamado quantitive easing. Sin embargo, nada ha funcionado hasta el momento para impulsar la ansiada recuperación económica. Tras tres años de política monetaria inédita a nivel internacional desde hace décadas, la FED trabaja ahora de forma intensa para intentar envilecer el dólar frente al resto de divisas, y así tratar de impulsar las exportaciones de la economía estadounidense al tiempo que inyecta más dinero en los circuitos bancarios para generar inflación y monetizar deuda, con el fin de aminorar el peso de la deuda pública y privada (bancaria). (...) ¿Hasta cuándo estará Pekín dispuesta a consentir esta erosión intencionada en sus inversiones? Por el momento, el Gobierno chino lleva meses diversificando su compra de deuda pública (comprando europea, por ejemplo) y activos (materias primas) al tiempo que reduce su exposición a los bonos del Tesoro de EEUU. De hecho, compró recientemente deuda nipona a fin de forzar una intervención del BoJ en contra del dólar. (...) El problema es que esta guerra monetaria podría desencadenar efectos secundarios sobre el comercio mundial. En un contexto de tímida demanda y débil recuperación económica, las devaluaciones competitivas a nivel mundial podrían desencadenar una guerra comercial mediante barreras proteccionistas. (...) La actual situación recuerda, pues, mucho a la guerra, primero monetaria y después comercial, que tuvo lugar durante la Gran Depresión de los años 30. La devaluación competitiva no benefició a nadie entonces, ya que todas las monedas se devaluaron unas contra otras. Sin embargo, sí causó importantes y negativos efectos, tales como crecientes tensiones políticas, mayor incertidumbre en el mercado sobre el tipo de cambio y, finalmente, proteccionismo comercial.

http://www.libertaddigital.com/economia/bernanke-desata-la-primera-guerra-monetaria-del-siglo-xxi-1276403673/

Esta última nota omite mencionar el principal efecto negativo: La segunda guerra mundial.

¿Cuál es el significado de ese acierto, qué significa que un tipo que no es economista como Jorge Altamira haya podido preveer con tal grado de exactitud el desarrollo a corto plazo de la crisis capitalista mundial, a la par que la mayoría de los economistas nos avisaba que ya nos despegábamos de la crisis y la dejábamos atrás?

En mi caso, podrían caberme las generales de la ley en tanto milité en el Partido Obrero. Me fui por varias razones pero reivindico de ese partido la capacidad de estudiar la realidad y de aplicar el método marxista en el análisis de la crisis. Cuando quebró un fondo del Bearn and Stearns, a mediados de 2007, el PO escribía que no se trataba de otro martes negro. Pero no se trataba de repetir "se viene la crisis, se viene la crisis" todo el tiempo como un loco hasta que al final llega para declarar triunfante que así lo había anunciado. En todos las notas, artículos y textos más elaborados hay una explicación y un desarrollo de por qué las cosas son como son (a criterio del PO). Es más, si no hubiera un estudio a conciencia no sería posible acertar en esos detalles señalados antes.

Luego, el partido podrá adolecer de otras cuestiones que no comparto y que no hacen a la cuestión ahora, pero para esto es una guía muy útil, para conocer el suelo que pisamos. Y no es poco.

Saludos
pd0: Hace poco el PO editó un libro que es una compilación de los artículos sobre la crisis capitalista mundial desde 2007 hasta la fecha.
pd1: Otra nota sobre la guerra monetaria: http://spanish.news.cn/economia/2010-10/03/c_13540944.htm

martes, 5 de octubre de 2010

Fallo de la Corte sobre la Ley de Medios

Los Supremos resolvieron. Pego el texto del fallo, que rápido que lo publicaron.

Buenos Aires, 5 de octubre de 2010

Vistos los autos: Grupo Clarín y otros S.A. s/ medidas cautelares.

Considerando:

1°) Que contra la resolución de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal que, al confirmar parcialmente la decisión de primera instancia, hizo lugar a la medida cautelar y, en consecuencia, suspendió respecto de la empresas demandantes la aplicación de la disposición contenida en el artículo 161 de la ley 26.522, el Estado Nacional interpuso el recurso extraordinario de fs. 571/593, que fue contestado a fs. 596/613 y concedido por el tribunal a quo a fs. 615.

2°) Que a fin de decidir la cuestión sometida a esta Corte Suprema, corresponde delimitar la pretensión de las partes.

Que la actora alegó ser titular de licencias de televisión abierta, de radiodifusión sonora, de radiodifusión por suscripción, de radiodifusión por suscripción mediante la que presta servicio de televisión por cable e internet y de señales de contenido para televisión.

Invocó que esas licencias, vigentes durante la ley 22.285, fueron prorrogadas por decreto 527 del año 2005 del Poder Ejecutivo Nacional y que fue el mismo Poder Ejecutivo el que envió un proyecto de reformas de la ley cambiando las reglas que le había fijado con anterioridad.

Como consecuencia de ello, sostuvo que, si se aplican los artículos 41 y 161 de la ley 26.522, se afectarían derechos adquiridos en forma retroactiva. Con esos fundamentos afirmó que promoverá una acción de certeza (artículo 322 del Código Procesal), para que se declare la inconstitucionalidad de los artículos referidos (fs.68). Al mismo tiempo, solicitó una medida de no innovar peticionando la suspensión de la aplicación y efectos de los artículos 41 y 161 de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, hasta tanto recaiga pronunciamiento en la acción de fondo a promoverse (fs. 252/262 y su remisión a fs. 53/73).

Que mediante sentencia del siete de diciembre de 2009 (fs. 286/292), el Juez de primera instancia hizo lugar a la petición cautelar "ordenándose la suspensión provisional respecto de la actora de la aplicación de los arts. 41 y 161 de la ley 26.522...".

Que la Cámara de Apelaciones, mediante sentencia del 13 de mayo de 2010, confirmó la resolución apelada únicamente en cuanto ordena Ala suspensión de la aplicación del articulo 161 de la ley 26.522 respecto de las empresas actoras..."(fs. 556/559).

3°) Que la Cámara señaló que el objeto procesal se circunscribe a definir si la aplicación de los artículos 41 y 161 de la ley 26.522 a las relaciones contraídas según el régimen legal anterior que comprende la ley 22.285 y sus modificaciones, el decreto 527/05, la resolución COMFER 214/2007, entre otras, afecta de manera sustancial y caracterizada, y con rasgos de verosimilitud, el derecho de propiedad de los titulares actuales de licencias y autorizaciones vigentes.

Que en el fundamento de la medida cautelar, se sostuvo que hay un cambio de las reglas de juego y se somete a la demandante a una desinversión forzada en un plazo sorpresivo, breve y fatal, y que el peligro en la demora, base de la decisión cautelar, aparece Aconfigurado en forma patente respecto del artículo 161 impugnado, pues el breve plazo establecido para concretar la obligación de desinversión forzosa para el tipo de empresas de que se trata aún cuando sea computando a partir del cumplimiento de los pasos que indica la norma, hace altamente improbable que se llegue a tiempo en el esclarecimiento de los derechos mediante sentencia a dictarse en el procedimiento judicial ordinario" (fs. 558 vta.).

4°) Que como quedó expresado en el considerando anterior, el objeto de la medida cautelar ha sido neutralizar los efectos de un plazo que el tribunal a quo consideró demasiado breve.

Que conforme con ello, en relación a la normativa de la ley 26.522 corresponde distinguir entre las regulaciones generales relativas a limites relativos a la cantidad de licencias, la obligación de desinvertir y el plazo de un año para cumplir con esas disposiciones. Los dos primeros aspectos constituirán el objeto de la acción de certeza según lo señala la actora y sobre éstos nada se ha resuelto.

Queda claro, entonces, que la validez de la desinversión forzada no es materia sometida a la decisión de esta Corte Suprema, sino el plazo de un año para cumplirla, que ocasionaría un peligro en la demora valorado en relación con la duración del proceso.

5°) Que esta medida cautelar es sustancialmente diferente de la resuelta por este Tribunal en el caso T.117.XLVI. "Thomas, Enrique c/ Estado Nacional s/ amparo" (sentencia del 15 de junio de 2010).

En el citado precedente, se trataba de una cautelar que suspendía de modo general los efectos de ley 26.522, resolución que alcanzaba a todos los sujetos comprendidos en su ámbito de aplicación, mientras que en el presente, en cambio, se trata de la impugnación de la brevedad del plazo de un año fijado por la ley para desinvertir y con relación a un solo sujeto. A ello cabe agregar que, mientras en el fallo citado se invocó la legitimación de un diputado nacional para impugnar el trámite legislativo de la norma, en este caso se argumenta la afectación directa del derecho de propiedad por parte de su titular.

Por lo tanto, la presente medida cautelar, cuyos alcances se encuentran limitados al actor, no afecta de ningún modo la aplicación general de la ley, y se encuadra dentro de los criterios tradicionales empleados por los Tribunales de la Nación durante muchos años y en todas las circunscripciones, por lo cual no se advierte gravedad institucional alguna.

Máxime si se repara en que la recurrente no ha logrado demostrar con el rigor que es necesario en estos casos que el mantenimiento del pronunciamiento que ataca pueda, en las actuales circunstancias, paralizar u obstaculizar la aplicación general del régimen consagrado en la ley 26.522. Es decir, no se ha deducido un agravio suficiente que permita tener por acreditado que la resolución impugnada ocasiona al Estado Nacional un perjuicio que no es susceptible de reparación ulterior.

6°) Que de conformidad con lo dicho, se debe aplicar la reiterada jurisprudencia de este Tribunal en relación a que las resoluciones referentes a medidas cautelares no constituyen sentencia definitiva o equiparable a ésta, a los fines de habilitar la instancia extraordinaria del artículo 14 de la ley 48 (Fallos: 327:5068; 329: 440 entre muchos otros).

Que sobre la materia resulta propicio recordar los términos del señero precedente de Fallos: 137:352 suscripto por los jueces Bermejo, González del Solar, Figueroa Alcorta y Méndez. Allí se sostuvo que "...según se ha establecido reiteradamente por esta Corte, tratándose de abrir una tercera instancia, el legislador sólo la autoriza respecto de las sentencias definitivas y por tales se entienden las que dirimen la controversia poniendo fin al pleito, o haciendo imposible su continuación, o sea, como lo expresaba la Ley de Partidas, aquélla 'que quiere tanto dezir como juyzio acabado que da en la demanda principal fin, quitando o condenando al demandado' (Ley 2 in fine, Título 22, Partida 3ra.; Fallos: 126:297, entre otros)". En efecto, es característico de la sentencia definitiva Ccomo sostenían Imaz y ReyC que después de dictada, el derecho discutido no puede volver a litigarse ("Recurso Extraordinario", 2da. ed., Nerva, Buenos Aires, 1962, pág. 199).

Por otra parte, tampoco se ha demostrado la existencia de dos requisitos tradicionalmente exigidos por la jurisprudencia de este Tribunal para equiparar a sentencia definitiva una medida cautelar, esto es, que medie cuestión federal bastante conjuntamente con un agravio que, por su magnitud y por las circunstancias de hecho, resulte irreparable (Fallos: 295:646; 308:90, entre muchos otros).

7°) Que, en la búsqueda de armonía y equilibrio en la decisión, el criterio de la falta de sentencia definitiva aplicable al caso, debe complementarse con otra regla tradicional de esta Corte, que el tribunal de grado deberá tener en cuenta, y que consiste en que la medida cautelar no debe anticipar la solución de fondo ni desnaturalizar el derecho federal invocado.

La presente medida, si bien no adelanta decisión sobre la obligación de desinvertir fijada por el artículo 161 de la ley 26.522, suspende el plazo de un año fijado por dicha norma. Si se tiene en cuenta que la medida se dictó el 7 de diciembre de 2009 "hasta tanto recaiga pronunciamiento en la acción de fondo a promoverse", podría llegar a presentarse una situación de desequilibrio. En efecto, si la sentencia en la acción de fondo demorara un tiempo excesivo, se permitiría a la actora excepcionarse por el simple transcurso del tiempo de la aplicación del régimen impugnado, obteniendo de esta forma por vía del pronunciamiento cautelar, un resultado análogo al que se lograría en caso de que se acogiera favorablemente su pretensión sustancial en autos. Por esta razón, no sólo debe ponderarse la irreparabilidad del perjuicio del peticionante de la medida, sino también el del sujeto pasivo de ésta, quien podría verse afectado de manera irreversible si la resolución anticipatoria es mantenida "sine die", de lo cual se deriva que la alteración del estado de hecho o de derecho debe encararse con criterio restrictivo [Fallos 331:941].
Que por esta razón, y para evitar ese efecto no deseado, se considera conveniente la fijación de un límite razonable para la vigencia de la medida cautelar. Si el tribunal de grado no utilizara ex oficio este remedio preventivo, la parte recurrente podría promover la solicitud de la fijación de un plazo. Ello es así, pues si la índole provisoria que regularmente revisten las medidas cautelares se desnaturalizare por la desmesurada extensión temporal y esa circunstancia resultare frustratoria del derecho federal invocado, en detrimento sustancial de una de las partes y en beneficio de la otra (Fallos: 314:1202, voto concurrente de los jueces Cavagna Martínez, Barra y Fayt), la parte afectada por aquel mandato tiene a su alcance las conocidas instancias previstas con carácter genérico por el ordenamiento procesal para obtener de los jueces de la causa (artículos 202 y cc), y en su caso la del artículo 14 de la ley 48 ante este estrado, la reparación del nuevo gravamen que se invoque.

8°) Que la clásica regla de falta de competencia de esta Corte para entender en recursos extraordinarios por falta de sentencia definitiva, así como el principio destinado a limitar el plazo de una cautelar para evitar que se transforme en una sentencia anticipatoria, constituyen tradicionales precedentes que, interpretados conjuntamente, llevan a una solución armónica y equilibrada del interés general en la aplicación de una ley frente a la defensa del derecho individual de propiedad del afectado en el proceso cautelar.

Por ello, se desestima el recurso extraordinario interpuesto. Con costas (artículo 68 del Código Procesal civil y comercial de la Nación Notifíquese y devuélvase. RICARDO LUIS LORENZETTI - ELENA I. HIGHTON de NOLASCO - CARLOS S. FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (según su voto)- JUAN CARLOS MAQUEDA - E. RAUL ZAFFARONI - CARMEN M. ARGIBAY (según su voto). ES COPIA.

VOTO DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI Y DOÑA CARMEN M. ARGIBAY Considerando: Que el recurso extraordinario no se dirige contra una sentencia definitiva o equiparable a tal (artículo 14 de la ley 48). Por ello, se desestima el recurso extraordinario interpuesto. Con costas (artículo 68 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Notifíquese y devuélvase. ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - CARMEN M. ARGIBAY. ES COPIA

viernes, 1 de octubre de 2010

Apablaza Guerra

Apablaza Guerra es un ex guerrillero chileno y uno de los fundadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Estaba acusado del asesinato del senador Jaime Guzmán y del secuestro de Cristián Edwards, ambos hechos ocurridos en 1991.

Se asiló en Argentina y ahora el gobierno de CFK y NK, a través de la Comisión Nacional de Refugiados, le otorgó el status de refugiado político.

Una decisión justa a mi entender. Pero independientemente de los valores con la que puedo juzgar esa decisión es una resolución correcta en términos jurídicos.

Nuestro país ha adherido a una serie de pactos internacionales de derechos humanos y les ha dado jerarquía constitucional. Eso significa que en el entramado de normas internas, esos tratados son ley suprema, nada los puede o debe contradecir.

Ahora bien, esos tratados a su vez son aplicados por organismos supranacionales. Así es que las resoluciones que dictan esos organismos, que aplican e interpretan esos tratados, son obligatorios para los poderes nacionales que deben respetar esos pactos.

En este sentido hay que tener en cuenta que Apablaza Guerra iba a ser juzgado mediante la utilización de la ley antiterrorista chilena, nº 18.314, sancionada durante la dictadura pinochetista, que por su contenido viola disposiciones de los tratados de derechos humanos.

Así, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, ha dicho que esa ley viola disposiciones del Pacto de Derechos Civiles y Políticos que para nosotros tiene jerarquía constitucional.

En particular, sostiene que viola el artículo 14 del Pacto que dispone:

1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil. La prensa y el público podrán ser excluidos de la totalidad o parte de los juicios por consideraciones de moral, orden público o seguridad nacional en una sociedad democrática, o cuando lo exija el interés de la vida privada de las partes o, en la medida estrictamente necesaria en opinión del tribunal, cuando por circunstancias especiales del asunto la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia; pero toda sentencia en materia penal o contenciosa será pública, excepto en los casos en que el interés de menores de edad exija lo contrario, o en las acusaciones referentes a pleitos matrimoniales o a la tutela de menores.

2. Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley.

3. Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:

a) A ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada, de la naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella;

b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa y a comunicarse con un defensor de su elección;

c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas;

d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su elección; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho que le asiste a tenerlo, y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre defensor de oficio, gratuitamente, si careciere de medios suficientes para pagarlo;

e) A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las mismas condiciones que los testigos de cargo;

f) A ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el idioma empleado en el tribunal;

g) A no ser obligada a declarar contra sí misma ni a confesarse culpable.

4. En el procedimiento aplicable a los menores de edad a efectos penales se tendrá en cuenta esta circunstancia y la importancia de estimular su readaptación social.

5. Toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley.

6. Cuando una sentencia condenatoria firme haya sido ulteriormente revocada, o el condenado haya sido indultado por haberse producido o descubierto un hecho plenamente probatorio de la comisión de un error judicial, la persona que haya sufrido una pena como resultado de tal sentencia deberá ser indemnizada, conforme a la ley, a menos que se demuestre que le es imputable en todo o en parte el no haberse revelado oportunamente el hecho desconocido.

7. Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la ley y el procedimiento penal de cada país.


En concreto, el Informe 2007 del Comité de Derechos Humanos sobre Chile dice:

7. El Comité expresa su preocupación ante la definición de terrorismo comprendida en la Ley Antiterrorista 18.314, que podría resultar demasiado amplia. Preocupa también al Comité que esta definición ha permitido que miembros de la comunidad Mapuche hayan sido acusados de terrorismo por actos de protesta o demanda social, relacionados con la defensa de los derechos sobre sus tierras. El Comité observa también que las garantías procesales, conforme al 14 del Pacto, se ven limitadas bajo la aplicación de esta ley. (art. 2, 14 y 27 del Pacto).

El Estado parte debería adoptar una definición mas precisa de los delitos de terrorismo de tal manera que se asegure que individuos no sean señalados por motivos políticos, religiosos o ideológicos. Tal definición debe limitarse a crímenes que ameriten ser equiparados a las consecuencias graves asociadas con el terrorismo y asegurar que las garantías procesales establecidas en el Pacto sean respectadas.

Entre otras cosas, la mentada ley antiterrorista impide conocer a los testigos, permite mantener en secreto las actuaciones, agrava penas y tiene tipos penales tan amplios que permite encuadrar cualquier protesta social como acto de terrorismo. En los hechos es utilizada por el estado chileno para perseguir a los indios mapuches que reclaman por sus tierras que, por ley, les corresponde.

Esta es una buena, hay que saludar esta medida del gobierno nacional. La oposición, política y mediática, bajo el pretexto de las relaciones bilaterales con Chile pretenden que se violen los pactos internacionales de derechos humanos.

Si te va que circule.

lunes, 27 de septiembre de 2010

No tan distintos / 2

Más sobre el cinismo K y los DDHH.

El 23 de agosto de 2010 estuvo De Vido en el programa 6,7,8. Como parte de la pelea de los K contra el monopolio Clarín (no contra los monopolios en general claro) llevaron a un ex - trabajador de AGR, del Grupo Clarín, de apellido Siri para que cuente como en su momento Clarín echó a 120 trabajadores incumpliendo una conciliación obligatoria.

A partir de minuto 3.10 pueden verlo

http://www.youtube.com/watch?v=8NGfFihP9IY

Obviamente, lo que no se dice es que junto con Clarín también actuó la infantería de la Federal (500 efectivos), a cargo del Estado Nacional.

En el siguiente video se puede escuchar a Víctor Hugo (a quien no se puede acusar de AntiK) confirmando la represión de los trabajadores (factura TVPTS)

http://www.youtube.com/watch?v=INsJSfEMHQ4

No me fue posible encontrar notas en la prensa comercial sobre este hecho. Solo encontré una nota en Prensa Obrera de algunos días posteriores a la represión

http://po.org.ar/articulo/po867126movimob/kirchner-manda-bonasso-piumato-y-infanteria-contra-rioplatense

Es curioso porque en su momento Aníbal Fernández se negó a cumplir una orden judicial de allanamiento de una sede sindical ocupada fraudulentamente por una fracción burocrática K bajo el pretexto de evitar el hecho represivo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

No tan distintos / 1

... sobre el doble discurso K de los derechos humanos.

"Nosotros conocíamos desde hace 20 días que iba a suceder una cosa de estas características porque nos habían hecho los comentarios y sabíamos que se organizaba para el 22 y 23, en el estadio Gatica en Villa Dominico, una asamblea de piqueteros en la que se iba a discutir los cursos a seguir. En esa Asamblea se habló de lucha armada, en esa asamblea se definió lo que ellos laman un plan de lucha que no es otra cosa que un cronograma de hostilidades".

Esto decía Aníbal Fernández luego de la Masacre del Puente Pueyrredón en 2002. En ese entonces el Jefe de Gabinete de Cristina Fernández era Secretario de Presidencia de Eduardo Duhalde y abonaba la versión de un enfrentamiento entre piqueteros, versión que fue desechada cuando empezaron a aparecer las imágenes de la represión policial. Esa versión fue cambiada por la versión del "mal policía", que algún incauto podría haber creído de no ser porque en la semana previa al corte del puente, los funcionarios duhaldistas amenazaron con endurecer la política represiva hacia los piqueteros en nombre del orden.

Esto viene a cuento de lo que escribió Aníbal Fernández sobre la coherencia política de su Presidenta respecto de la participación de Strassera, como fiscal, durante la dictadura. Se meten en un terreno complicado porque si hay quienes carecen de coherencia en el plano de los DDHH son los K y ni qué hablar de algunos de sus aliados como Hugo Moyano o Aníbal Fernández


Aquí el Video de Aníbal acusando a los piqueteros:

domingo, 16 de mayo de 2010

El caso Villegas

¿Cómo se puede hablar / escribir sobre este tema sin caer en la moralina fácil, en la mirada sesgada por el legalismo o en la denuncia fácil de la sociedad patriarcal sin mayor contenido que esa denuncia?

Voy a intentar escribir sobre este asunto y veremos después si caigo en alguna de esas posturas (o en todas). Lo que me impulsa a escribir sobre esto lo digo al final. Alguno lo compartirá, otro me dirá que soy un pelotudo (qué novedad) pero bueno, es lo que pienso.

Creo que hay que tener cuidado al encarar un tema como el de General Villegas porque hay muchas cuestiones a tener cuenta que son contradictorias.

Si se analiza la cuestión sólo desde el punto de vista jurídico no importa si hay consentimiento de la menor de 14 años, hay delito igual. La ley penal entiende que un menor de 14 años no puede dar el consentimiento para tener una relación sexual. Si la relación es con otro menor pues el delito no es que no existe sino que no es punible. Si la relación es con un mayor sí es punible.

Sin embargo, desde el punto de vista legal existen contradicciones con el tema los menores.

Por ejemplo, un/a menor de 14 años puede dar su consentimiento para ser explotado por un capitalista ya que eso está permitido por la ley de laboral. Es decir, puede celebrar un contrato de trabajo. Sin embargo, no puede celebrar otros tipos de contratos sino hasta los 18 años. Por ejemplo, en el improbable caso que pudiera y quisiera comprar una casa, antes de los 18, con el fruto de su trabajo, necesitaría la autorización de sus padres.

Lo mismo ocurre para casarse según la ley civil. Para que un menor de 18 años se case no sólo se necesita el consentimiento del menor sino también el de sus padres. Así, un/a menor de 14 años se puede casar (con otro menor o con un mayor) si obtiene el consentimiento de sus padres. Ahora bien, una vez que está casado/a le caben los deberes conyugales y dentro de los deberes conyugales está el de tener relaciones sexuales. Al punto que la negativa permanente a tenerlas (no la negativa puntual) constituye causal de divorcio. Es decir, que un/a menor puede tener relaciones sexuales a los 14 años si los padres dan su consentimiento para que se case (independientemente si se trata de un menor o un mayor). Sin embargo, si no hubiera casamiento previo y los padres consintieran la relación sexual serían partícipes necesarios del abusador.

Esas son las contradicciones de la ley burguesa que necesita el paso rápido a la adultez para responder a las necesidades de la acumulación capitalista a la vez que la legislación se dicta en el contexto de la lucha de clases y su contenido también es un reflejo de la misma: En este caso la legislación que protege a mujeres y niños se debe a la lucha que se ha entablado a nivel popular para lograrlo en los últimos dos siglos (con avances y retrocesos claro está).

Ahora bien, tampoco cabe analizarlo solamente desde una perspectiva moral. Sospecho de todo enfoque represivo de lo sexual. Sabemos que los chicos despiertan sexualmente cada vez más temprano. En un contexto de degradación del nivel de vida de las masas como consecuencia del proceso de concentración y centralización capitalista, hace que las mujeres de familias obreras se embaracen, cada vez más, a temprana edad. El embarazo de mujeres adolescentes de familias obreras es cada vez mayor. No quiere decir que no ocurra con las adolescentes de la burguesía sólo que en este caso tienen acceso al aborto en condiciones sanitarias adecuadas y previamente a la información (ya que reciben mejor educación) y a los anticonceptivos (ya que tienen recursos para adquirirlos por su cuenta). Las mujeres de familia obrera no tienen acceso a una educación de calidad, ni a los anticonceptivos ni al aborto legal y gratuito. Por ende, los embarazos adolescentes en la clase obrera son una consecuencia no de una degradación moral promiscua sino, principalmente, de una degradación material en sus condiciones de vida.

Cuando se ven adolescentes embarazadas se ven posibles delitos pasados como el de General Villegas. A la luz de la cantidad de mujeres adolescentes embarazadas hay que concluir que lamentablemente es un delito muy común.

En el caso de Villegas, la familia de la nena es una familia obrera, sus padres tienen unos ciclomotores con los que hacían delivery para una parrilla (y su hija a veces los ayudaba) y luego se pusieron una pizzería que trabajaban ellos mismos (con lo cual, a lo sumo, ascendieron a pequeña burguesía empobrecida en riesgo permanente de proletarización).

Los tres abusadores también pertenecen a la clase obrera y viven en casas y barrios obreros. También se los persigue por esto y en eso también debe estribar la bronca de algunos de los que se manifestaron a favor de ellos. Que los manifestantes deben saber que hay mucho hijo de ricachón que hace lo mismo pero nadie le toca el culo y a estos tipos sí porque son pobres. De todos modos no se justifica porque es como decir que porque no se atrapan a todos los que violan hay que dejar libres a los que se atraparon.

Por último, me parece muy importante lo que ha salido en algunos medios que es que la menor, en la Cámara Gesell, ha manifestado que se sintió coercionada a tener sexo con esos tres tipos. No hace falta que te amenacen explícitamente con hacerte daño para sentir miedo. Una menor ante tres mayores puede sentirse intimidada ante la sola presencia de ellos o ante alguna mirada violenta. De todos modos, por lo que se, la prueba en la Cámara Gesell es bastante certera y es casi imposible de engañar a los profesionales que intervienen ya que no se limita a un par de entrevistas sino que también se le hacen diferentes tests psicológicos. Suponer que una menor de 14 está preparada intelectual y emocionalmente para burlar a profesionales psicólogos y psiquiátricos sería sencillamente una canallada.

Sin embargo, a pesar de todo eso, a mí lo que me llama más la atención es que según los manifestantes esta no es la primera vez que ocurre con esta chica, que la chica tiene además problemas psicológicos que la llevaron a fugarse de su casa a los 12 años.

Entonces, lo que más llama la atención es la falta de empatía con la nena por parte de los tres abusadores, porque aun cuando no la hayan amenazado o intimidado u obligado, se han aprovechado de esos problemas psicológicos, de su inmadurez, y la han abusado. Pero además, la estigmatizaron con un video que pasó por todo un pueblo. No la cuidaron, la hicieron mierda. Y esa falta de empatía con el sufrimiento ajeno es parte de la degradación moral que es a su vez consecuencia de la degradación material que se da en el capitalismo. El “me importa un carajo el otro”. Eso es lo que me da más bronca de todo este asunto.

Saludos

viernes, 8 de enero de 2010

La revolución permanente y James Connolly

Desde siempre los trotskistas hemos reivindicado la Teoría de la Revolución Permanente.

En principio, no podría ser más correcta.

En lo que concierne a este post las dos tesis fundamentales dicen:

Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.

y


La dictadura del proletariado, que sube al poder en calidad de caudillo de la revolución democrática, se encuentra inevitable y repentinamente, al triunfar, ante objetivos relacionados con profundas transformaciones del derecho de propiedad burguesa, La revolución democrática se transforma directamente en socialista, convirtiéndose con ello en permanente.

Ahora bien, esto era novedoso a principios de Siglo XX y Trotsky (que la expuso en 1905) fue criticado bastante por esta teoría. En general siempre fue tergiversado o mal leído. Incluso Gramsci que era consciente de que Lenin en sus Tesis de Abril adoptó la posición de la Revolución Permanente salió del paso diciendo que esta era correcta en 1917 pero no en 1905. Esta crítica la hace en la cárcel, luego de haber sido agente de la Komintern en Italia.

Sin embargo, parecería que Trotsky no inventó nada. A lo sumo habrá sistematizado conocimientos previos. En rigor, mis conocimientos no bastan para hilar tan fino.

¿Por qué me planteo estas cuestiones? Porque hace ya bastante tiempo vi la película "El viento que acaricia el prado" de Ken Loach, que narra la historia de dos hermanos combatientes por la independencia de Irlanda contra Inglaterra. La película es sobre esto último, sólo que contado a través de una historia familiar. El protagonista, en un momento determinado cita el fragmento de un discurso de un tal James Connolly, absolutamente desconocido para mi.

James Connolly fue un dirigente obrero, nacido en Escocia, hijo de padres irlandeses, que a los 11 años ya se tuvo que poner a trabajar. Fundó el Partido Socialista Irlandés y el Partido Laborista Socialista en Inglaterra. También fue dirigente del Sindicato de Obreros del Transporte. Lo asesinan las tropas británicas en 1916 luego de un alzamiento armado.

Este tipo, un revolucionario, había escrito en 1897, lo siguiente:

Si mañana echáis al ejército inglés e izáis la bandera verde sobre el Castillo de Dublín, a menos que emprendáis la organización de una república socialista todos vuestros esfuerzos habrán sido en vano. Inglaterra todavía os dominará. Lo hará a través de sus capitalistas, sus terratenientes, a través de todo el conjunto de instituciones comerciales e individuales que ha implantado en este país y que están regadas con las lágrimas de nuestras madres y la sangre de nuestros mártires. Inglaterra os dominará hasta llevaros a la ruina, incluso mientras vuestros labios ofrezcan un homenaje hipócrita al santuario de esa Libertad cuya causa traicionasteis. (James Connolly, Socialismo y Nacionalismo, 1897)

Connolly plantea lo mismo que Trotsky aunque con otras palabras. Estas no son discusiones sin sentido ni efectos en la realidad. Las acciones de los partidos revolucionarios estarán siempre determinadas por esta cuestión y ello repercutirá en su estrategia y en sus tácticas.

La consecuencias son fundamentales. Hay una escena en la que un Tribunal Popular condena a un comerciante a pagar a una pobre vieja cuando, según las normas burguesas, la pobre vieja le debe a él. Uno de los protagonistas decide desconocer la orden del Tribunal y ayuda al comerciante a retirarse porque este proveía dinero para armas. En "Tierra y Libertad" del mismo director pasa lo mismo, el militante comunista yanqui propone que no hay que colectivizar la tierra y que hay que respetar la propiedad de la burguesía para que la revolución sea más respetable.

Así terminaron las historias, no sólo las películas, la guerras de independencia abortadas y las revoluciones derrotadas. Con muchos revolucionarios muertos no sólo bajo el peso de las balas y la tortura sino también del error teórico.

Saludos

viernes, 27 de noviembre de 2009

Mostrando la hilacha

Hoy tuve una discusión con una radical, demócrata, republicana, hasta garantista diría yo. En fin, con una tilinga.

- Ay, qué horror!! Se promulgó la ley de extracción compulsiva de sangre!! Dónde quedó la privacidad, el derecho a la intimidad!!
La mentada republicana parecía realmente compungida por los derechos fundamentales de los ciudadanos.

(Se trata de la incorporación del artículo 218 bis del Código Procesal Penal de la Nación)

Como tenemos confianza y yo soy medio jodido, pensando en las Ernestina Herrera de Noble y los muchos apropiadores que andan dando vueltas por allí le mandé: - Pero que se caguen!! Además, no necesariamente les van a sacar sangre, pueden usar pelos que se le cayeron, no los fuerzan.

En el colmo de la tilinguería me dice: ¿y si los chicos no quieren sacarse sangre ni saber su identidad? Me repetía: ¿Dónde queda el derecho a la privacidad?

Quedaba claro que hablábamos de los bebes apropiados durante la dictadura (la norma no es específica al respecto). Ahí me empecé a brotar. En primer lugar porque esos "chicos" ya pasan los 30, son adultos, pero además porque pienso en esos hijos de puta que andan sueltos, negándoles la identidad y la posibilidad de que las familias se vuelvan a reunir, las abuelas con sus nietos, los tíos con sus sobrinos, etc. Por otro lado, es un delito de ejecución continuada.

Entonces le trato de explicar que no es tan grave, que no sólo está en juego el derecho a la intimidad sino también el derecho de los familiares a encontrar a los suyos, de las abuelas a encontrar a sus nietos.

Ante ese argumento, decidió dar por terminada la discusión con un: Que se caguen por montoneras de mierda!!

Tenemos confianza y por eso le pude decir que así de soretes suelen ser los republicanos, que cuando les conviene hablan de derechos y cuando no que se caguen por montoneros. Tarde o temprano, muestran la hilacha.

sábado, 4 de octubre de 2008

Maridaje

Hay maridajes que son indiscutibles, vino tinto con determinados quesos fuertes, habanos con brandy o leer un poema de Pessoa mientras escuchamos un fado. De paso, escarbamos en la herida. Y eso, si Lacan tiene razón, no deja de ser parte del goce.

El amor es una compañía

El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible
me hace andar más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo
gustarme mucho el ir viéndolo todo.
Incluso su ausencia es algo que está conmigo.
Y me gusta tanto que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino
y soy fuerte como los altos árboles.
Pero, si la veo, tiemblo,
no sé qué se hace de lo que siento en su ausencia.
Todo yo soy una fuerza que me abandona.
Toda la realidad mira hacia mí
como un girasol con su cara en el medio.

jueves, 14 de agosto de 2008

Excelente versión de Personal Jesus

Esto no tiene nada que ver con el marxismo, pero la versión que hizo Johnny Cash de Personal Jesus de Depeche Mode me parece fantástica.

martes, 15 de julio de 2008

La Tenacidad

Hace unos días, mientras paseaba por la zona del Congreso, me detuve en la carpa del MAS para comprar su prensa y llevarme algún que otro volante. De paso también me compré el libro "Diez días que conmovieron al mundo" de John Reed.


En uno de los volantes se leía: "Los trabajadores tenemos cosas que aprender de esta crisis. Una importante es la tenacidad con la que se pelean ambos bandos por sus egoístas intereses. La clase obrera debería defender los suyos propios con la misma tenacidad por el bien de toda la sociedad"


El volante no señala ejemplos de luchas obreras tenaces, aunque se podrían mencionar varios, que terminaron en victoria o en derrota (la lucha de los trabajadores del Casino es uno de los más recientes ejemplos).


Sin embargo, mi interés pasa por plantear una sola pregunta y tratar de contestarla:


¿Cómo es que ambos bandos, Gobierno y Campo, son tan tenaces?


Lo primero que se me ocurre es porque tienen los recursos para serlo. Mientras los labriegos están en las rutas, los peones están en el campo produciendo. La consecuencia lógica es que no necesitamos a estos "productores" porque los productores verdaderos son otros.


Pero así y todo eso no explica el por qué de la tenacidad de su lucha. Sólo explica el por qué pueden estar tanto tiempo en la ruta. Los medios que poseen les permiten no estar trabajando, explican la forma de la protesta pero no la defensa del contenido de esa protesta.


Sobre esto último, me parece que lo que explica la tenacidad es la coincidencia inmediata entre el interés de estos burgueses porque se reduzcan las retenciones, con su interés histórico, la defensa de la propiedad privada de los medios de producción.


En efecto, la renta es tan suya como la tierra.


El interés histórico de la burguesía es la defensa del derecho de propiedad porque es sobre esa propiedad que se asienta su poder social. La lucha contra las retenciones toca el interés histórico de la burguesía.


En cambio, los trabajadores luchan por su interés histórico, de forma inmediata, sólo cuando intentan tomar el poder, es decir, cuando intentan hacer la revolución. La mayoría de las veces, las luchas obreras, tienen solamente contenidos reivindicativos, que no cuestionan en forma abierta el poder social de la burguesía.


Por eso, en una lucha por mayor salario no es necesaria una coincidencia entre la conciencia inmediata (mejorar las condiciones laborales de contratación) y el interés histórico del proletariado (suprimir la propiedad privada de los medios de producción). Pero así como no es necesaria esa coincidencia para obtener un éxito, muchas veces la falta de conciencia es la que impide la tenacidad de los obreros (además, claro está, de la falta de recursos).


Ahí radica la diferencia entre la clase en sí y la clase para sí.


En cuanto al Gobierno, necesita del dinero de las retenciones para varias cosas.


Para tener caja, comprar voluntades y mantenerse en el poder y también para pagar la deuda externa (tenemos vencimientos por U$S 50 mil millones hasta el 2011) y subsidios a una burguesía industrial mercado internista incapaz de competir con las burguesías de otros países.


Sin embargo, pese a que a la burguesía industrial no le alcanza con el tipo de cambio devaluado y necesita además subsidios, esta fracción no apoya tan tenazmente al Gobierno.


Su conciencia inmediata (sobrevivir a la competencia capitalista) no coincide con su interés histórico (la defensa de la propiedad privada). La burguesía industrial no puede mirar con buenos ojos que a otra fracción se le quite una porción sustancial de la renta porque mañana le podría tocar a ella. Por otra parte saben que los subsidios podrían ser reemplazados por una nueva devaluación, por lo que las retenciones no son la única salida.


El capitalista ve como algo normal, natural, perder su propiedad en la competencia con otros capitalistas. No quiere decir que le guste o que no haga todo lo posible para impedirlo. Pero no lo ve como una aberración que se aleja del "orden natural" de las cosas. Sin embargo, así percibe la acción estatal tendiente a quitarle parte de la renta que "produce", es decir, de la plusvalía que extrae. El capitalista bien puede decir: Que me vaya mal en los negocios lo acepto, pero que el Estado me quite lo que es mío no.


Es por eso que no creo que la clase obrera deba aprender de la tenacidad de la burguesía. El proletariado ha dado muchos ejemplos. Lo que me parece que tiene que aprender la clase obrera es a ver sus luchas reivindicativas como pequeñas batallas que se libran en una guerra más general contra la burguesía, por el cambio social.


Saludos

miércoles, 25 de junio de 2008

La Crisis

De Mendiguren, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, teme por sus negocios. Es que, según él, la baja de la cotización del dólar y la suba de la tasa de interés genera una nueva bicicleta financiera.

A los K no les ha caído nada bien que Cobos se cortara solo e invitara a los gobernadores a discutir el asunto de las retenciones móviles. Mientras tanto, Urquía, el senador K y dueño de Aceitera General Deheza, renuncia a la presidencia de la Comisión de Presupuesto y es reemplazado por un senador de Santa Cruz.

El IndeK informa un crecimiento del 9% y a la vez que las importaciones crecieron un 47% mientras que las exportaciones cayeron un 3%.

Por su lado, Kirchner se reúne con los capanga de la CGT y pactan que no habrá pedidos de aumentos salariales.

De Mendiguren, en tanto representante de la burguesía industrial mercado internista, se alarma por la baja cotización del dólar porque sus ganancias dependen de un tipo de cambio alto. El aumento, en términos absolutos, de las importaciones revela que el tipo de cambio alto ya no es tan eficaz para proteger a la industrial nacional. Revela que es necesaria una nueva devaluación, otra confiscación a los trabajadores.

Lo que ocurre también es que Argentina está importando la inflación generada por la especulación internacional en materias primas y a su vez ha generado una espiral inflacionaria interna (calculada en aproximadamente en un 30% anual). Esa es la explicación que encuentro a que el tipo de cambio devaluado vaya dejando de servir como herramienta competitiva. De hecho, mantener un tipo de cambio devaluado, en un contexto de entrada de divisas por mayores exportaciones, implica que hay que endeudarse o emitir moneda. El aumento del endeudamiento hace aumentar la tasa de interés (por ponerse en duda la capacidad y la voluntad de pago), mientras que la emisión monetaria genera inflación.

Por eso no es creíble la tasa de crecimiento anunciada. Porque si la inflación es mayor a la que informa el Indek, forzosamente el crecimiento debe ser menor al informado.

Nadie se cree la fortaleza del Banco Central. Los supuestos 50 mil millones de reservas son hoy 47 mil millones (en los últimos meses se perdieron más de 3 mil millones), de los cuales 16 mil millones están atados a las Letras del Banco Central (LEBAC), por lo que las reservas en realidad son de 31 mil millones y no sabemos tampoco cómo están invertidas ni si son todas de libre disponibilidad.

Esta crisis genera un grado de descomposición del régimen político tal que ninguno de los representantes de las distintas fracciones burguesas en disputa saben para dónde disparar. Por eso los movimientos en la cúpula: porque la base se agita. Por eso la constante conspiración. Por eso las amenazas de golpes oficialistas y opositores no son falsas, aunque ya no se trate de militares saliendo de los cuarteles.

Ni qué hablar de las centrales sindicales. No existe un apoyo unificado a uno u otro campo de la burguesía. Tanto la CGT como la CTA se dividen entre apoyar al campo o al gobierno.

La agitación de la base, esto es, el efecto determinante de la infraestructura no es absoluto sino que se encuentra en relación dialéctica con las crisis en las alturas. Se retroalimentan.

Trotsky decía que “… en toda sociedad de clases existen suficientes contradicciones como para que entre las fisuras se pueda urdir un complot. La experiencia histórica prueba, sin embargo, que también es necesario cierto grado de enfermedad social -como en España, en Portugal y en América del Sur- para que la política de las conspiraciones pueda alimentarse constantemente. En estado puro, la conspiración, incluso en caso de victoria, sólo puede reemplazar en el poder camarillas de la misma clase dirigente o, menos aún, sustituir hombres de Estado.” (Historia de la Revolución Rusa, “El arte de la insurrección”)

Si seguimos así se generará una situación de la que hablaba Lenin en La Bancarrota de la II Internacional: “1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener su dominio en forma inmutable; tal o cual crisis en las ‘alturas’, una crisis de la política de la clase dominante, abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no basta que ‘los de abajo no quieran’ vivir como antes, sino que hace falta que ‘los de arriba no puedan vivir’ como hasta entonces. 2) Una agravación, superior a la habitual, de la miseria y las penalidades de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por las razones antes indicadas, de la actividad de las masas, que en tiempos ‘pacíficos’ se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por la situación de crisis en conjunto como por las ‘alturas’ mismas, a una acción histórica independiente”. (…)

Ese conjunto de cambios es lo que llamaba Lenin, una situación revolucionaria. Esto fue lo que ocurrió en 2001.

Pero nuestro buen camarada Lenin agregaba en otro escrito que “La revolución es imposible sin una crisis nacional general que afecte a explotados y a explotadores. Por consiguiente, para la revolución hay que lograr, primero, que la mayoría de los obreros (o en todo caso, la mayoría de los obreros conscientes, reflexivos, políticamente activos) comprenda profundamente la necesidad de la revolución y esté dispuesta a sacrificar la vida por ella; en segundo lugar, es preciso que las clases gobernantes atraviesen una crisis gubernamental que arrastre a la política a las masas más atrasadas (el síntoma de toda revolución verdadera es la decuplicación o centuplicación del número de hombres aptos para la lucha política, representantes de la masa trabajadora y oprimida, antes apática), que reduzca a la impotencia al gobierno y haga posible su derrumbamiento rápido por los revolucionarios” (Lenin, La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. Abril - Mayo de 1920).

Por eso es tan necesaria la construcción de un partido de trabajadores, revolucionario, porque las salidas que plantean ambas fracciones de la burguesía son falsas salidas y aumentarán la pobreza de la mayoría de la población y de la próxima situación revolucionaria saldremos tan maltrechos como en el 2001, por una deficiencia en las condiciones subjetivas, por falta de partido. Renegar de esto es criminal, porque implica condenar a la pobreza y la muerte a millones de personas.

Saludos

martes, 17 de junio de 2008

Los Idiotas

Idiota, para los griegos, era aquel ciudadano privado y egoísta que no se preocupaba de los asuntos públicos.

Gramsci:

Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.

miércoles, 11 de junio de 2008

El Arte de la Insurrección

No ando con tiempo para escribir nada interesante. Por eso, los dejo con León y parte del excelente capítulo de su Historia de la Revolución Rusa: El arte de la insurrección.


Al igual que la guerra, la gente no hace por gusto la revolución. Sin embargo, la diferencia radica en que, en una guerra, el papel decisivo es el de la coacción; en una revolución no hay otra coacción que la de las circunstancias. La revolución se produce cuando no queda ya otro camino. La insurrección, elevándose por encima de la revolución como una cresta en la cadena montañosa de los acontecimientos, no puede ser provocada artificialmente, lo mismo que la revolución en su conjunto. Las masas atacan y retroceden antes de decidirse a dar el último asalto.


De ordinario se opone la conspiración a la insurrección, como la acción concertada de una minoría ante el movimiento elemental de la mayoría. En efecto: una insurrección victoriosa que sólo puede ser la obra de una clase destinada a colocarse a la cabeza de la nación; es profundamente distinta, tanto por la significación histórica como por sus métodos, de un golpe de Estado realizado por conspiradores que actúan a espaldas de las masas.


De hecho, en toda sociedad de clases existen suficientes contradicciones como para que entre las fisuras se pueda urdir un complot. La experiencia histórica prueba, sin embargo, que también es necesario cierto grado de enfermedad social -como en España, en Portugal y en América del Sur- para que la política de las conspiraciones pueda alimentarse constantemente. En estado puro, la conspiración, incluso en caso de victoria, sólo puede reemplazar en el poder camarillas de la misma clase dirigente o, menos aún, sustituir hombres de Estado La victoria de un régimen social sobre otro sólo se ha dado en la historia a través de insurrecciones de masas.


(...)


Lo que acabamos de decir no significa en absoluto que la insurrección popular y la conspiración se excluyan mutuamente en todas las circunstancias. Un elemento de conspiración entra casi siempre en la insurrección en mayor o menor medida. Etapa históricamente condicionada de la revolución, la insurrección de las masas no es nunca exclusivamente elemental. Aunque estalle de improviso para la mayoría de sus participantes, es fecundada por aquellas ideas en las que los insurrectos vean una salida para los dolores de su existencia. Pero una insurrección de masas puede ser prevista y preparada. Puede ser organizada de antemano. En este caso, el complot se subordina a la insurrección, la sirve, facilita su marcha, acelera su victoria. Cuanto más elevado es el nivel político de un movimiento revolucionario y más seria su dirección, mayor es el lugar que ocupa la conspiración en la insurrección popular.


(...)


Derribar el antiguo poder es una cosa. Otra diferente es adueñarse de él. En una revolución, la burguesía puede tomar el poder, no porque sea revolucionaria, sino porque es la burguesía: tiene en sus manos la propiedad, la instrucción, la prensa, una red de puntos de apoyo, una jerarquía de instituciones. En muy diferente situación se encuentra el proletariado: desprovisto de los privilegios sociales que existen en su exterior, el proletariado insurrecto sólo puede contar con su propio número, su cohesión, sus cuadros, su Estado Mayor.


(...)


En la combinación de la insurrección de masas con la conspiración, en la subordinación del complot a la insurrección, en la organización de la insurrección a través de la conspiración, radica el terreno complicado y lleno de responsabilidades de la política revolucionaria que Marx y Engels denominaban "el arte de la insurrección". Ello supone una justa dirección general de las masas, una orientación flexible ante cualquier cambio de las circunstancias, un plan meditado de ofensiva, prudencia en la preparación técnica y audacia para dar el golpe.


(...)


La insurrección es un arte y como todo arte tiene sus leyes. Las reglas de Blanqui respondían a las exigencias del realismo en la guerra revolucionaria. El error de Blanqui consistía no en su teorema directo, sino en el recíproco. Del hecho que la incapacidad táctica condenaba al fracaso a la revolución, Blanqui deducía que la observación de las reglas de la táctica insurreccional era capaz por sí misma de asegurar la victoria. Solamente a partir de esto es legítimo oponer el blanquismo al marxismo. La conspiración no sustituye a la insurrección. La minoría activa del proletariado, por bien organizada que esté, no puede conquistar el poder independientemente de la situación general del país: en esto el blanquismo es condenado por la historia. Pero únicamente en esto. El teorema directo conserva toda su fuerza. Al proletariado no le basta con la insurrección de las fuerzas elementales para la conquista del poder. Necesita la organización correspondiente, el plan, la conspiración. Es así como Lenin plantea la cuestión.


La crítica de Engels, dirigida contra el fetichismo de la barricada, se apoyaba en la evolución de la técnica en general y de la técnica militar. La técnica insurreccional del blanquismo correspondía al carácter del viejo París, a su proletariado, compuesto a medias de artesanos; a las calles estrechas y al sistema militar de Luis Felipe. En principio, el error del blanquismo consistía en la identificación de revolución con insurrección. El error técnico del blanquismo consistía en identificar la insurrección con la barricada. La crítica marxista fue dirigida contra los dos errores. Considerando, de acuerdo con el blanquismo, que la insurrección es un arte, Engels descubrió no sólo el lugar secundario de la insurrección en la revolución, sino también el papel declinante de la barricada en la insurrección. La crítica de Engels no tenía nada en común con una renuncia a los métodos revolucionarios en provecho del parlamentarismo puro, como intentaron demostrar en su tiempo los filisteos de la socialdemocracia alemana, con el concurso de la censura de los Hohenzollern. Para Engels, la cuestión de las barricadas seguía siendo uno de los elementos técnicos de la insurrección. Los reformistas, en cambio, intentaban concluir de la negación del papel decisivo de la barricada la negación de la violencia revolucionaria en general. Es más o menos como si, razonando sobre la disminución probable de la trinchera en la próxima guerra, se dedujese el hundimiento del militarismo.


La organización con la que el proletariado pudo no sólo derribar el antiguo régimen, sino también sustituirlo, es el soviet. Lo que más adelante se convirtió en el resultado de la experiencia histórica, hasta la insurrección de Octubre, no era más que un pronóstico teórico, aunque se apoyaba, es cierto, sobre la experiencia previa de 1905. Los soviets son los órganos de preparación de las masas para la insurrección, los órganos de la insurrección y, después de la victoria, los órganos del poder. Sin embargo, los soviets no resuelven por sí mismos la cuestión. Según su programa y dirección, pueden servir para diversos fines. El partido es quien da a los soviets el programa. Si en una situación revolucionaria -y fuera de ella son generalmente imposibles- los soviets engloban a toda la clase, a excepción de las capas completamente atrasadas, pasivas o desmoralizadas, el partido revolucionario está a la cabeza de la clase. El problema de la conquista del poder sólo puede ser resuelto por la combinación del partido con los soviets, o con otras organizaciones de masas más o menos equivalentes a los soviets.


Cuando el soviet tiene a su cabeza un partido revolucionario, tenderá conscientemente y a tiempo a adueñarse del poder. Adaptándose a las variaciones de la situación política y al estado de espíritu de las masas, preparará los puntos de apoyo de la insurrección, ligará los destacamentos de choque a un único objetivo y elaborará de antemano el plan de ofensiva y del último asalto: esto precisamente significa introducir la conspiración organizada en la insurrección de masas.


(...) Lenin no se postraba ni un minuto ante la fuerza elemental "sagrada" de las masas. Había reflexionado antes, y con más profundidad que cualquier otro, sobre la relación entre los factores objetivos y subjetivos de la revolución, entre el movimiento de las fuerzas elementales y la política del partido, entre las masas populares y la clase avanzada, entre el proletariado y su vanguardia, entre los soviets y el partido, entre la insurrección y la conspiración. Pero el hecho de que no se pueda provocar cuando se quiere un levantamiento y que para la victoria sea necesario organizar oportunamente la insurrección, plantea a la dirección revolucionaria el problema de dar un diagnóstico exacto: es preciso sorprender a tiempo la insurrección que asciende para completarla con una conspiración.


(...)


La palabra "momento" no ha de entenderse literalmente, como un día y una hora determinados: incluso para los alumbramientos, la naturaleza concede un margen de tiempo considerable cuyos límites no sólo interesan a la obstetricia, sino también a la casuística del derecho de sucesión. Entre el momento en que la tentativa de provocar un levantamiento, por ser aún inevitablemente prematura, conduciría a un aborto revolucionario, y el otro momento en que la situación favorable debe ser considerada ya como irremediablemente perdida, transcurre un cierto período de la revolución -puede medirse en semanas y, algunas veces, en meses- durante el cual la insurrección puede realizarse con más o menos probabilidades de triunfo. Discernir este período relativamente corto y escoger después un momento determinado, en el sentido preciso del día y de la hora, para dar el último golpe, constituye la tarea más llena de responsabilidades para la dirección revolucionaria. Se puede justamente considerarlo como el problema clave, puesto que relaciona la política revolucionaria con la técnica de la insurrección: ¿habrá que recordar que la insurrección, lo mismo que la guerra, es, la prolongación de la política, sólo que por otros medios?


(...)


Las premisas esenciales de una revolución consisten en que el régimen social existente se encuentra incapaz de resolver los problemas fundamentales del desarrollo de la nación. La revolución no se hace, sin embargo, posible más que en el caso en que entre los diversos componentes de la sociedad aparece una nueva clase capaz de ponerse a la cabeza de la nación para resolver los problemas planteados por la historia. El proceso de preparación de la revolución consiste en que las tareas objetivas, producto de las contradicciones económicas y de clase, logran abrirse un camino en la conciencia de las masas humanas, modifican aspectos y crean nuevas relaciones entre las fuerzas políticas. Como resultado de su incapacidad manifiesta para sacar al país del callejón, las clases dirigentes pierden fe en sí mismas, los viejos partidos se descomponen, se produce una lucha encarnizada entre grupos y camarillas y se centran todas las esperanzas en un milagro o en un taumaturgo. Todo esto constituye una de las premisas políticas de la insurrección, extremadamente importante aunque pasiva.


La nueva conciencia política de la clase revolucionaria, que constituye la principal premisa táctica de la insurrección, se manifiesta por una furiosa hostilidad al orden establecido y por la intención de realizar los esfuerzos más heroicos y estar dispuesta a tener víctimas para arrastrar al país a un camino de rehabilitación.


Los dos campos principales, los grandes propietarios y el proletariado, no representan, sin embargo, la totalidad de la nación.


Entre ellos se insertan las amplias capas de la pequeña burguesía, que recorren toda la gama del prisma económico y político. El descontento de las capas intermedias, sus desilusiones ante la política de la clase dirigente, su impaciencia y su rebeldía, su disposición a apoyar la iniciativa audazmente revolucionaria del proletariado, constituyen la tercera condición política de la insurrección, en parte pasiva en la medida que neutralice a los estratos superiores de la pequeña burguesía, y en parte activa en la medida que empuje a los sectores más pobres a luchar directamente codo a codo con los obreros. La reciprocidad condicional de esas premisas es evidente: cuanto más resuelta y firmemente actúe el proletariado y, por tanto, mayores sean sus posibilidades de arrastrar a las capas intermedias, tanto más aislada quedará la clase dominante y más se acentuará su desmoralización. Y, en cambio, la disgregación de los grupos dirigentes lleva agua al molino de la clase revolucionaria.


El proletariado sólo puede adquirir esa confianza en sus propias fuerzas -indispensable para la revolución- cuando descubre ante él una clara perspectiva, cuando tiene la posibilidad de verificar activamente la relación de fuerzas que cambia a su favor y cuando se siente dirigido por una dirección perspicaz, firme y audaz. Esto nos conduce a la condición, última en su enumeración pero no en su importancia, de la conquista del poder: al partido revolucionario como vanguardia estrechamente única y templada de la clase.


(...) lo más difícil para la clase obrera consiste en crear una organización revolucionaria que esté a la altura de sus tareas históricas.


(...)


Una situación revolucionaria no es eterna. De todas las premisas de una insurrección, la más inestable es el estado de ánimo de la pequeña burguesía. En los momentos de crisis nacionales, la pequeña burguesía sigue a la clase que, no sólo por la palabra sino por la acción, le inspira confianza. Capaz de fuertes impulsos, e incluso de delirios revolucionarios, la pequeña burguesía no tiene resistencia, pierde fácilmente el valor en caso de fracaso y sus ardientes esperanzas se transforman en desilusiones. Son precisamente los violentos y rápidos cambios de su estado de ánimo los que dan esa inestabilidad a cada situación revolucionaria. Si el partido proletario no es lo suficientemente resuelto como para transformar a tiempo la expectativa y las esperanzas de las masas populares en una acción revolucionaria, el flujo será pronto reemplazado por un reflujo: las capas intermedias apartarán su mirada de la revolución y buscarán su salvación en el campo opuesto. Así como en la marea ascendente el proletariado arrastra con él a la pequeña burguesía, en el momento del reflujo la pequeña burguesía arrastra consigo a importantes capas del proletariado. Tal es la dialéctica de las olas comunistas y fascistas en la evolución política de la Europa de posguerra.


(...)