martes, 15 de julio de 2008

La Tenacidad

Hace unos días, mientras paseaba por la zona del Congreso, me detuve en la carpa del MAS para comprar su prensa y llevarme algún que otro volante. De paso también me compré el libro "Diez días que conmovieron al mundo" de John Reed.


En uno de los volantes se leía: "Los trabajadores tenemos cosas que aprender de esta crisis. Una importante es la tenacidad con la que se pelean ambos bandos por sus egoístas intereses. La clase obrera debería defender los suyos propios con la misma tenacidad por el bien de toda la sociedad"


El volante no señala ejemplos de luchas obreras tenaces, aunque se podrían mencionar varios, que terminaron en victoria o en derrota (la lucha de los trabajadores del Casino es uno de los más recientes ejemplos).


Sin embargo, mi interés pasa por plantear una sola pregunta y tratar de contestarla:


¿Cómo es que ambos bandos, Gobierno y Campo, son tan tenaces?


Lo primero que se me ocurre es porque tienen los recursos para serlo. Mientras los labriegos están en las rutas, los peones están en el campo produciendo. La consecuencia lógica es que no necesitamos a estos "productores" porque los productores verdaderos son otros.


Pero así y todo eso no explica el por qué de la tenacidad de su lucha. Sólo explica el por qué pueden estar tanto tiempo en la ruta. Los medios que poseen les permiten no estar trabajando, explican la forma de la protesta pero no la defensa del contenido de esa protesta.


Sobre esto último, me parece que lo que explica la tenacidad es la coincidencia inmediata entre el interés de estos burgueses porque se reduzcan las retenciones, con su interés histórico, la defensa de la propiedad privada de los medios de producción.


En efecto, la renta es tan suya como la tierra.


El interés histórico de la burguesía es la defensa del derecho de propiedad porque es sobre esa propiedad que se asienta su poder social. La lucha contra las retenciones toca el interés histórico de la burguesía.


En cambio, los trabajadores luchan por su interés histórico, de forma inmediata, sólo cuando intentan tomar el poder, es decir, cuando intentan hacer la revolución. La mayoría de las veces, las luchas obreras, tienen solamente contenidos reivindicativos, que no cuestionan en forma abierta el poder social de la burguesía.


Por eso, en una lucha por mayor salario no es necesaria una coincidencia entre la conciencia inmediata (mejorar las condiciones laborales de contratación) y el interés histórico del proletariado (suprimir la propiedad privada de los medios de producción). Pero así como no es necesaria esa coincidencia para obtener un éxito, muchas veces la falta de conciencia es la que impide la tenacidad de los obreros (además, claro está, de la falta de recursos).


Ahí radica la diferencia entre la clase en sí y la clase para sí.


En cuanto al Gobierno, necesita del dinero de las retenciones para varias cosas.


Para tener caja, comprar voluntades y mantenerse en el poder y también para pagar la deuda externa (tenemos vencimientos por U$S 50 mil millones hasta el 2011) y subsidios a una burguesía industrial mercado internista incapaz de competir con las burguesías de otros países.


Sin embargo, pese a que a la burguesía industrial no le alcanza con el tipo de cambio devaluado y necesita además subsidios, esta fracción no apoya tan tenazmente al Gobierno.


Su conciencia inmediata (sobrevivir a la competencia capitalista) no coincide con su interés histórico (la defensa de la propiedad privada). La burguesía industrial no puede mirar con buenos ojos que a otra fracción se le quite una porción sustancial de la renta porque mañana le podría tocar a ella. Por otra parte saben que los subsidios podrían ser reemplazados por una nueva devaluación, por lo que las retenciones no son la única salida.


El capitalista ve como algo normal, natural, perder su propiedad en la competencia con otros capitalistas. No quiere decir que le guste o que no haga todo lo posible para impedirlo. Pero no lo ve como una aberración que se aleja del "orden natural" de las cosas. Sin embargo, así percibe la acción estatal tendiente a quitarle parte de la renta que "produce", es decir, de la plusvalía que extrae. El capitalista bien puede decir: Que me vaya mal en los negocios lo acepto, pero que el Estado me quite lo que es mío no.


Es por eso que no creo que la clase obrera deba aprender de la tenacidad de la burguesía. El proletariado ha dado muchos ejemplos. Lo que me parece que tiene que aprender la clase obrera es a ver sus luchas reivindicativas como pequeñas batallas que se libran en una guerra más general contra la burguesía, por el cambio social.


Saludos